miércoles, 25 de febrero de 2026

Parnaso: Antología personal de Juan Ramón Jiménez

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


Antología personal de:
Migue Rivera

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MAÑANA DE LA CRUZ

Dios está azul. La flauta y el tambor
anuncian ya la cruz de primavera.
¡Vivan las rosas, las rosas del amor,
entre el verdor con sol de la pradera!

Vámonos al campo por romero,
vámonos, vámonos
por romero y por amor…

Le pregunté: "¿Me dejas que te quiera?"
Me respondió, radiante de pasión:
"Cuando florezca la cruz de primavera,
yo te querré con todo el corazón".

Vámonos al campo por romero,
vámonos, vámonos
por romero y por amor…

"Ya floreció la cruz de primavera.
¡Amor, la cruz, amor, ya floreció!"
Me respondió: "¿Tú quieres que te quiera?"
¡Y la mañana de luz me traspasó!

Vámonos al campo por romero,
vámonos, vámonos
por romero y por amor.

Alegran flauta y tambor nuestra bandera.
La mariposa está aquí con la ilusión…
¡Mi novia es la virgen de la era
y va a quererme con todo el corazón!

***

(44)
ALAMEDA

El amor, un león
que come corazón.

-Rueda de niñas. Frágil coro
blanco, de cántico argentino,
cuando aún el sol cuelga de oro
carmín el verde vespertino:

El amor, un león
que come corazón.-

¡Cómo os quedáis en el poniente,
gritos, puñales de frescor,
temblando! ¡Cómo el inocente
dejo se os troncha de dolor!

...El amor, un león
que come corazón.

-Ojos en ronda, flor de duelo
entre los troncos. Voces bellas
-junto a la fuente, que en el cielo
que se entrevé, son como estrellas:

El amor, un león
que come corazón.-

¡No penséis! ¡La letra que llora,
reid! ¡No hay nada que llorar!
...Ya lloraréis, cuando una hora
futura os haga recordar.

...El amor, un león
que come corazón.

-Tardes vendrán en que el pasado,
en otra rueda conmovida,
vuelva este ocaso, ya morado,
a la verdad de nuestra vida:

El amor, un león
que come corazón.-

¡Saltad, reid: que aún no hay
manto que enlute este reir!
...¡Ya moriréis de amor!, ¡ay!, 
¡ay!, ¡ya de amor haréis morir!

...El amor, un león
que come corazón. 

(Emoción).

***

221
A DIOS EN PRIMAVERA 

Señor, matadme si queréis.
(Pero, Señor, ¡no me matéis!)

Señor Dios, por el sol sonoro,
por la mariposa de oro,
por la rosa con el lucero,
los correntines del sendero,
por el pecho del ruiseñor,
por los naranjales en flor,
por la perlería del río,
por el lento pinar umbrío,
por los recientes labios rojos
de ella y por sus nuevos ojos...

¡Señor, Señor, no me matéis!
(...Pero matadme, si queréis.)

***