viernes, 21 de diciembre de 2018

Caifanes (Discografía valorada)


"Ayer un ángel nos raptó y nos dejó en la pasión, vamos a verlo otra vez..."

En el año 2002, cuando era un chaval, me estaba abriendo brecha en la senda del rock. A la sazón, me escuchaba un disco que fue determinante para definir mis gustos musicales: El primer instinto, un álbum que contiene éxitos re-interpretados de Caifanes y Jaguares. Ese fue mi primer acercamiento indirecto con la música de los Caifanes. A Jaguares ya lo estaba conociendo, y me encantaba; respecto a Caifanes no tenía idea que se trataba de la banda más grande en la historia del rock mexicano. Hacia el 2008 ya me había escuchado la discografía completa de Jaguares, era momento de ir al origen de todo. Esta vez era consciente de la trascendencia histórica de Caifanes y de su calidad ingente. Como de costumbre agarré orilla y empecé con el Caifanes (1988), ahí me reencontré con una vieja conocida de la infancia: La negra Tomasa. Recordé que la conocía desde que tenía 4 años, pero no sabía que era de Caifanes. Otras canciones como Viento y Perdí mi ojo de venado ya las conocía por El primer institnto, así que estaba familiarizado de cierta forma, pero las canciones inéditas para mí fueron sumamente gratificantes. Agarré ritmo y me fui enrachando muy positivamente hasta darle fin a la discografía en poco más de un semestre. El viaje a través de El diablito fue apasionante y frenético, El silencio me llevó a regiones ignotas y místicas, a templos sagrados; pero el clímax de la audición llegó con El nervio del volcán, donde conocí una de las canciones que, hasta el día de hoy, pugnan por ser mi canción favorita de todos los tiempos: Aquí no es así
Caifanes se fue convirtiendo en una pieza fundamental en mis gustos y esquemas. Hicimos juergas y libaciones dedicadas a ellos, me compré los cuatro álbumes en formato CD. Pero lo mejor vino en 2012, cuando mi sueño de verlos en vivo se hizo realidad. Aquel concierto pletórico en el estadio "Francisco Villa" de la Ciudad de Zacatecas fue un evento de ensueño y un momento vivencial de suma trascendencia para mí. 
Caifanes cuenta con todos los elementos necesarios para ser una de mis bandas definitivas. No podría explicar ciertos pasajes e incluso épocas de mi vida sin la música de estos virtuosos. Llevo en mí su legado, me he apropiado de sus himnos, tengo aprendidas todas sus letras, he penetrado en sus poemas, he explorado su música a través de mis propios proyectos musicales. Vaya, mi afición hacia la banda es patente. La calidad de Caifanes nunca se pone en tela de juicio. Cualquier conocedor de música sabe que esta banda es un pilar indispensable del rock en español, su influencia y relevancia rebasan cualquier época y corriente. Corvan por ejemplo, decía que Caifanes, Héroes del Silencio y Soda Stereo eran los tres grandes pilares del "Rock en tu idioma". Miles de aficionados y conocedores los consideran como la mejor banda de la historia del rock mexicano y posiblemente de América Latina. Comulgo con esta postura. Por mi parte, Caifanes puede ser mi banda en español favorita, El Silencio puede ser mi álbum en español favorito, Aquí no es así puede ser mi canción favorita de toda la historia, Saúl Hernández puede ser mi compositor y cantante favorito de todo el rock en español. Vaya, Caifanes es una banda top en todos los sentidos.

¡ADVERTENCIA! Las valoraciones emitidas, así como los apuntes sobre las canciones y los álbumes, sólo intentan reflejar mi particular gusto y opinión. No pretenden ser parámetro de apreciación objetiva o juicio de calidad. 

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Caifanes
(1988)
Valoración personal: 8.09
Caifanes irrumpió en la escena musical mexicana de manera impactante, con un álbum que venía a consolidar el auge del rock urbano. El proyecto musical tuvo resonancia en varios artistas que buscaban romper definitivamente con los límites en México, miles de nuevos fanáticos acogieron el proyecto con suma expectación y optimismo. La conjunción de rock y poesía arrojaban al fin a sus más destacados exponentes, habían llegado los mesías de la música urbana. Desafortunadamente, yo no pude apreciar en tiempo real este acontecimiento, porque nací precisamente en 1988, que es cuando la leyenda comenzó a forjarse. Sin embargo, como ya anticipé, era cuestión de tiempo para que el legado Caifán llegara a mi vida. Casi veinte años me tomó ser partícipe de este fenómeno musical, pero sé que de no haber crecido en un contexto tan limitado musicalmente hablando, Caifanes hubiera sido el soundtrack de mi infancia. En fin, el álbum debut de Caifanes es oscuro y etéreo, pregona una rebeldía artística desde el más hondo y propio sentir. La emotividad es punto esencial, música y letra están perfectamente conectados, el concepto está bien definido, pareciera que la banda llevaba décadas tocando y componiendo. El Caifanes (1988) es un hito de la historia musical mexicana.  

01. Mátenme porque me muero (8.5)
Arrancamos apenas y encontramos el primer himno de la banda. No sé si el título de la canción lo tomaron de la película mexicana homónima de 1951, lo cierto es que la figura retórica empleada en el título es de llamar la atención, toda la primera estrofa es para subrayar de hecho: "Cuando me muera y me tengan que enterrar, quiero que sea con una de tus fotografías, para que no me de miedo estar abajo, para que no se me olvide cómo es tu cara, para imaginar que estoy contigo y sentirme un poquito vivo..." En lo instrumental, los primeros segundos de la canción son ciertamente tétricos, pero rápido se da un giro a la canción con ese grito icónico de Saúl (0:12). La batería y los teclados hacen una ambientación hermosa. Luego viene la letra que es un poema bien conocido y acertado. Mi parte favorita: "Esta enfermedad es incurable, esta enfermedad ni con un valium". El solo de guitarra hacia el final en combinación con los arreglos de teclado le dan un cierre majestuoso a la canción. 
02. Te estoy mirando (7.5)
Buen ritmo y tonada. Muy agradable, sobre todo en la parte del estribillo, que es el punto más luminoso de la rola: "Te estoy mirando... Ya no hay materia... Es un vicio, es un hábito..." Hay, sin embargo, un fragmento lírico que me fascina más que el resto: "Y clávame en tu cabecera y déjame donde no me olvides..." Otro detalle a destacar son los arreglos de teclado que suenan a lo largo de la canción como una marimba. 
03. La negra Tomasa (8)
Como muchos saben, esta es una reinterpretación de una canción folclórica cubana. En casa teníamos una cinta de vídeo donde grabamos una fiesta familiar, ahí aparezco yo con mi guitarra eléctrica de juguete haciendo al loco tocando esta rola. Pasaron muchos años y casi me olvidaba de este detalle, eventualmente escuchaba la rola por ahí, pero nunca le daba mayor importancia, hasta que arribé a este álbum y me puse a recordar puntualmente cómo desde pequeño tuve un leve acercamiento con Caifanes, acercamiento más anecdótico que otra cosa. Aunque esta canción no es precisamente una ejemplificación de mis gustos, le tengo un cariño muy especial y me genera una emotividad sincera.
04. Cuéntame tu vida (7.5)
La intro de teclados a cargo de Diego Herrera es lo primero a resaltar. La voz tensada por parte de Saúl le imprime cierto dramatismo a la canción. Grato detalle es también el solo de guitarra (2:57) que emite un sonido como propagado en el vacío.
05. Será por eso (7)
Esta canción cuenta con una de las letras más abstractas y oscuras de Saúl Hernández. Hay un sinfín de figuras retóricas que la hacen hasta cierto punto hermética. Letra y música forman una atmósfera psicótica a lo largo de las estrofas. Mi línea favorita: "Ya no me duele ni siquiera la razón, dicen que cuando duermo estoy mucho mejor... Ya ni mis manos me creen lo que les platico..."
06. Viento (9.5)
Este es un clásico absoluto que no requiere presentaciones, es de las rolas que todos conocen y a todos nos gusta. Por increíble que parezca, yo conocí primero la versión de Jaguares (El primer instinto) y desde entonces ya me fascinaba, pero cuando conocí la versión original, quedé maravillado, se convirtió en un himno apasionante que no podía faltar en mis primeras juergas. Cada vez que escucho esta rola, pareciera que vuelvo a probar los brebajes que a la sazón consumíamos. Los primeros segundos de la canción crean una tensión creciente que genera expectación para el grandioso riff de guitarra que galopa al ritmo de la bataca. La letra es hermosa y llegadora, imposible no cantar el coro a todo pulmón. Y es que ese par de líneas son un buen ejemplo de la concisión poética, decir y hacer sentir mucho en muy pocas palabras: "Viento, amárranos... Tiempo, detente muchos años..." En un recital de Saúl Hernández (en Zacatecas) el propio Saúl nos platicó en pleno concierto que en cierta ocasión, en los inicios de Caifanes en que traían la mata larga y deliberadamente enredada, un tipo les dijo algo así como: "préstenles un peine", Saúl empezó a jugar con esa frase en su mente y así inició la leyenda... "Préstame tu peine y péiname el alma, desenrédame fuera de este mundo..."
07. Nunca me voy a transformar en ti (8)
"Te voy a dar todas mis venas para que cures todas tus penas, corazón, pero nunca me voy a transformar en ti..." Además de la letra, hay un par de detalles que me fascinan de esta rola: El grandioso solo de batería que se avienta Alfonso André desde el 1:44, preámbulo del largo puente instrumental (combinación de teclados y guitarra) que es precisamente la segunda cosa que me encanta de esta canción. Por fortuna, esa sección musical se prolonga hasta el fin de la canción.
08. Perdí mi ojo de venado (8.5)
Esta es otra rola que ya conocía por El primer instinto, una versión más melódica y mortuoria, pero la versión original tiene una estilo más rítmico e intenso, le da mucho más dinamismo y vértigo al asunto. La pluma de Saúl Hernández es acertada e inspiradadora: "Perdí mi ojo de venado, soy un ser de oscuridad... Perdí mi vida en un rosario, entre milagros de latón..." Me encanta cuando Saúl hace analogías o referencias religiosas, porque lo realiza de forma magistral. En esta rolita toda la maquinaria instrumental Caifán está en perfecta operación, pero quiero hacer encomio especial a Diego Herrera en la sección de teclados.
09. Amanece (8)
Amanece es un canto rebelde que enaltece al Yo. Es una canción que propugna la libre expresión, el libre pensamiento, la libertad artística, la libertad del propio ser. Creo que cualquier amante del rock se siente identificado con este himno. Resulta ser un hit en automático por su llaneza, lo claro y directo de su sentido lírico. En cuanto a lo musical, presenta riffs y arreglos sencillos pero bastante amenos y memorables. Celebro el solo de guitarra del 1:57 y la forma en que el teclado le responde.
10. La bestia humana (7.5)
Esta canción tiene un estilo más soft, suena a película norteamericana de los 80. La letra sostiene una tesis bien interesante, el inevitable y deplorable destino del individuo al ser arrastrado a la corrupción del alma en una beligerante y decadente relación afectiva, social o de adictiva... "No creas que no me he dado cuenta que tu lengua es una rapiña, que tus huesos me destrozan, que tu cuerpo me incinera. No creas que no me he dado cuenta que contigo me estoy pudriendo, que contigo me da lepra, que necesito un exorcismo..." 
11. Nada (9)
Llegamos a una de las piezas musicales más desgarradoras que he escuchado en toda mi vida. Nada expresa a plenitud la tristeza, la desolación, la pena, el frío, el dolor. He recurrido a esta rola en repetidas ocasiones cuando las circunstancias me hacen sentir miserable, cuando siento el alma hecha añicos. El resultado ha sido un llanto copioso en silencio y unas ganas abismales de esfumarme envuelto en ese sentimiento tan cruel y sublime a la vez. La canción es gélida y en veces hasta aterradora. Tiene un poder emotivo extremo. Toda la esfera musical es impresionante, pero hay algunos detalles de esta canción que me hacen estremecer, verbigracia: 0:35. Hace varios años utilicé esta canción como parte de una suite que yo mismo conformé (Crónicas de Dafne y Bardo), Nada musicalizaba la parte más dramática y triste de la historia, mi pequeño auditorio estaba bastante conmovido. Pude ver incluso lágrimas rodar. No sé que tanto impacte esta canción a la fanaticada Caifán, en lo que a mí respecta, demasiado. Desgarradora y desoladora, me hiela el alma y el corazón... "Tus palabras me han rasgado ya la piel. No las grites, ¿para qué?" 

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Caifanes Vol. 2 (El diablito) 
(1990)
Valoración personal: 8.6
La saga del Caifanes (1988) continúa con cierta oscuridad, rebeldía musical y lírica. Destaca la incorporación de Alejandro Marcovich. Aparecen ya canciones que son símbolos y leyendas del rock en español, por ejemplo: Antes de que nos olviden, La célula que explota y Los dioses ocultos. Pero también hay canciones que, sin tener muchos reflectores, gozan de igual calidad, basta recordar los casos de La vida no es eterna, Sombras en tiempos perdidos, Aquí no pasa nada, El negro cósmico y así por el estilo. En el caso concreto de La célula que explota, hay que señalar la importancia de estar ante el álbum que vio nacer a esta icónica canción. No se puede ignorar que La célula ha sido aclamada por la crítica y los fanáticos como una de las mejores canciones de la historia del rock en español y posiblemente la más representativa del rock mexicano, tal es su relevancia. Y si consideramos que a La célula le acompañan en este álbum otros temas de igual envergadura, entonces podemos determinar que estamos ante uno de los mejores álbumes en la historia del rock latinoamericano.

01. Detrás de ti (7.5)
Pronto salen a relucir los chispazos y destellos de Marcovich. Una rola sencilla con una idea clara, directa y sucinta. "Nunca volteeeaaas, nunca me miiiiraaas, ya no sabes quién aaaaanda detraaaaás de ti..." Buenos riffs, buen ritmo, lo mejor es la estructura musical. Una letra para intentar salir de la friend zone.
02. Antes de que nos olviden (9)
Otra de las rolas que ya conocía antes de abordar el álbum, y ya me había robado el corazón. Hay un sinfín de interpretaciones para esta maravillosa letra; desde un cántico dedicado a nuestros antepasados prehispánicos, hasta el rescate de la historia personal. He observado cómo distintas agrupaciones se apropian de este himno. Antes de que nos olviden es un canto universal capaz de sensibilizar de cierta manera a cualquier ser pensante, hay mucha conciencia colectiva ancestral en este poema. Hacia el final de la rola se presenta una nueva analogía de carácter religioso, al estilo de Saúl, detalles bien trabajados por él: "Aunque tú me olvides, te pondré en un altar de veladoras y en cada una pondré tu nombre y cuidaré de tu alma... Amén..." Sublime. Hay unos acompañamientos de percusión (tambor) que suenan muy al fondo durante los coros (1:37 / 2:59), pueden pasar desapercibidos, pero a mí me generan una peculiar fascinación.
03. La vida no es eterna (9)
Y ya que hablamos de cantos generales, qué podemos decir de esto: "Mira que la vida no es eterna, en cualquier momento nos olvidan..." Muchas veces no se requiere de una retórica muy pomposa y rebuscada para dar con el chispazo lírico y emotivo; ese es el mérito de Saúl, sofisticado y depurado a la vez: "Mira cómo se te cae todita la cabellera antes que pienses que vas a enloquecer... Mira cómo se te escurre todito el corazón y tú... y tú... y tú no haces nada..."
04. De noche todos los gatos son pardos (7)
Dentro del rock mexicano hay una tendencia muy marcada a utilizar elementos folclóricos y tradicionales de nuestro país: dichos, proverbios e incluso dicharachos. Esta canción es un ejemplo. La rola es interesante, pero nunca he penetrado a su sentido más profundo y la melodía tampoco me ha fascinado de manera muy íntima. 
05. Sombras en tiempos perdidos (9)
En ocasiones nos apasionamos demasiado con canciones que la mayoría de la gente no logra comprenden o asimilar emocionalmente. Sombras en tiempos perdidos me llegó a apasionar demasiado en algunas juergas, cerveza en mano, conmovido casi hasta las lágrimas. Una de esas ocasiones ocurrió en un tugurio, específicamente en compañía de una meretriz; la complicidad fue espontánea e inaudita, clara muestra de que el gusto por el rock trasciende intelectos, oficios y mentalidades. La letra es un poema bien dolido y romántico en el sentido literario... "Junta tu monstruo dolido con el mío..." Instrumentalmente hablando, se crea una atmósfera entre selvática y dantesca, gran trabajo de Diego Herrera en los teclados. Ver detalle: 0:14 
06. El negro cósmico (9)
Hay rolas que te pasan desapercibidas por mucho tiempo, pareciera que las has escuchado lo suficiente sin generan mayor afición. Pero un buen día, de pronto te asaltan con ímpetu fuera del contexto habitual, despertando espontáneamente una fascinación insospechada. Les agarras la orilla, te enganchan y ya las escuchas con una postura muy distinta, desde una perspectiva que no podías adoptar. Así exactamente me ocurrió con El negro cósmico, que resurgió años después de haber escuchado El diablito, en ese resurgimiento se convirtió en una de las rolas que más quería escuchar, especialmente en las salidas nocturnas. No voy a omitir que un factor que contribuyó bastante fue que la letra tenía una clara aplicación a mi situación idílica del momento. Me aprendí la letra y comprendí claramente su sentido... "¿Qué voy a hacer si el presente distorsiona mi razón...?" Musicalmente también repuntó con su vertiginoso entrecruce de guitarra, teclado y batería. El ending a cargo de Marcovich es adictivo. Fue sin dudas una de las canciones que más reproduje por aquello de 2012, tres años después de haberla conocido.
07. La célula que explota (9)
Esta es la canción más representativa de Caifanes. Es su máximo ícono, estandarte, emblema. La rola más popularizada. Algunos señalan que La célula representa un momento cumbre en la historia del rock mexicano, otros la ven como contendiente a la cima absoluta del rock en español. Ignorando o atendiendo todo lo anterior, podemos afirmar que La célula que explota es, además de una excelente canción, una clara representación de la esencia del rock mexicano. La mexicanidad yace patente a lo largo de la canción, pero sin dejar de ser rock. Cosa que no ocurre con propuestas de otras bandas, donde pretenden incorporar sonidos mexicanos, pero dejan de lado por completo el rock. No quiero redundar, pero Caifanes es de las pocas bandas que ha tenido la virtud de hacer un rock con sabor mexicano, pero sin hacer un lado el género. Esta rola es una demostración. Para mí en lo personal La célula que explota es una viejísima conocida que he escuchado hasta el hartazgo: en su versión original, en versiones alternativas, en vivo (Jaguares, Caifanes, Saúl Hernández), en tributos, en toquines, en parrandas, en soledad, en compañía, en lugares públicos, en el coche, en la casa... la he interpretado en solitario y la he puesto en escena con mi hija Dafne en el teclado... ¡Vaya! la he escuchado casi en todas las circunstancias posibles y me he relacionado con ella de maneras sumamente relevantes. Desde luego que le tengo un gran aprecio, miramiento y respeto. Hay que dimensionar lo que es esta rola a pesar de lo trillada que está. 
08. Aquí no pasa nada (9.5)
Ahora viene la contraparte del caso anterior. Aquí tenemos una canción que no es precisamente icónica o representativa de la banda. Esta sólo la conoce un verdadero fan de la banda, o al menos alguien que no conoce tan superficialmente el trabajo de Caifanes. Pues bien, esta canción me apasiona incluso más que la anterior. La letra me cimbra renglón a renglón... "Que esta tierra es de ciegos y que el tuerto está en el cielo" Es una canción que me ayuda a liberar la frustración hacia la vida, hacia la sociedad, hacia la política, hacia la eventual incompresión de Dios. No hace falta hacer una lectura muy profunda de la lírica, todo es muy claro y directo, sólo es cosa de prestarle un poco de atención y estar en sintonía con ese sentimiento de frustración, desolación e inconformidad con las crudas realidades de nuestra esfera. Pero si no queremos verla o leerla con un talante visceral, nos podemos quedar con ciertas lecturas filosóficas, retóricas, teológicas: "Éramos todos de papel liso y blanco sin doblar... Y fuimos hechos para andar de par en par sin reclamar..."
09. Los dioses ocultos (9.5)
Decía con anterioridad que Caifanes (y más en particular Saúl Hernández) impregna de una cierta religiosidad sutil a sus canciones, de cierto misticismo. Pues esta es para mí la canción más sagrada y etérea que compusieron jamás. Hay una mística con olor a incienso en la música, una atmósfera ritual. La letra se percibe como una escritura sagrada. Es un ritual en sí misma. Un ritual poético, metafísico, musical, filosófico, existencial. Es imposible no reparar en la genialidad de sus artífices. Escuchando Los dioses ocultos es cuando uno se anonada con el virtuosismo de esta gigantesca banda. Apenas va empezando la canción y uno lanza un suspiro casi angustioso por el sentimiento tan hondo que se viene. Apenas culmina la rola y expresa uno de cualquier modo la incredulidad de semejante himno. He aquí mis dos fragmentos favoritos del poema, ya que no puedo copiarlo íntegro: "¿Por qué no puedo resignarme y aguantarme hasta la risa? ¿Por qué uno quiere lanzarse desde lo alto y al bajar buscar olvido?" / "¿Por qué uno se retuerce entre rincones mirando al cielo en busca de alguien?"
10. El elefante (7.5)
Hay una bagatela con esta canción: El riff de teclado que se repite prácticamente durante toda la canción, me recuerda un baile judío de un filme bíblico sobre la vida de Jesús. Sé que es un asunto sumamente baldí lo que estoy apuntando, pero vaya, gracias a esa curiosidad fue que pude ir identificando a esta rola desde las primeras escuchadas, incluso me dio la oportunidad de engancharme con ella, y ya con el tiempo, le fui asignando una identidad más precisa. Me gusta la canción, me parece una propuesta muy original. La letra me resulta un tanto difusa, pero es interesante a final de cuentas. El elefante es experimentación pura.
11. Amárrate a una escoba y vuela lejos (9.5
"Aunque no te importe nada la vida de un delfín, nadarás a fin de siglo en tu pecera..." Sería capaz de enmarcar esta frase y colgarla en la sala de mi casa. Es una de las pinceladas líricas de Saúl que más me han impactado. La letra en general es inquietante y se canta con gran emotividad, con un nudo en la garganta, con lágrimas escurriendo y la voz quebrada por tan amargo y dulce sentimiento. En Amárrate a una escoba se puede sentir la desolación de Nada y la indignación de Aquí no pasa nada. La ambientación musical es digna de Los dioses ocultos, con su esfera cósmica, espacial, etérea. No tengo en relatar que cierta tarde me encontraba en mi cuarto totalmente decepcionado por algunas circunstancias, me quedé dormido con la música de fondo y entre la somnolencia pude escuchar esta canción; desperté parcialmente en un llanto desgarrador y casi agónico. Enseguida me logré dormir profundamente, al despertar, ya con un poco de alivio y sosiego, me di cuenta que esta canción se convertiría en algo trascendental, en algo que nunca olvidaría, en algo que iba a referir repetidas veces en lo futuro. Canción top.

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El silencio 
(1992)
Valoración personal: 8.6
Este es mi álbum consentido de Caifanes y uno de mis álbumes favoritos de todo el rock en español. Ocurre que la memoria muchas veces nos hace una síntesis global del placer que vivimos en determinado momento de nuestras vidas, y de este modo, siempre he tenido a esta joya en una destacadísima apreciación global. Es un álbum muy bien definido en mi mente, una pieza fundamental en mi esquema general de apreciación musical. Representa una etapa de mi vida, pero también es un hito sin caducidad en mi "Hall of fame" personal. En este disco encuentro canciones de absoluta élite y otras que sin alcanzar la valoración máxima están muy bien plantadas y no distan mucho de las primeras. El estilo inconfundible y pulcro de Caifanes se mantuvo, tal vez incluso logró aquí su punto más elevado, no es descabellado afirmar que aquí se registró el auge absoluto de la banda. Las letras se vuelven aún más lustrosas. Los arreglos musicales incrementan en cantidad y en calidad, y eso es decir mucho, porque desde los dos trabajos anteriores ya eran muy virtuosos. Peculiaridades que observamos es la incorporación reiterada del saxofón y algunos requintos y punteos legendarios que dejaron aún más patente la impronta de Marcovich. En fin, no hay mucho que pueda yo conjurar para describir la ya consabida genialidad del álbum. Sólo culminaré con una nimiedad que no tiene que ver con la apreciación musical y lírica: La portada de este disco es una de mis grandes favoritas de la historia. Un ícono personal. 

01. Metamorféame (7.5) 
Es una canción algo heavy para lo que nos tiene acostumbrados Caifanes, pero no con demasía. Desde la intro el bajo augura algo intenso, la batería se anuncia con potencia y los riffs rugen amenazantes. Luego la canción baja un poco los decibelios, pero no pierde su fuerza. Buen detalle el del (1:56), donde se inserta un puente instrumental aderezado con cierto instrumento de viento.  La garganta de Saúl se ve exigida a tope en ciertos fragmentos. Mi línea favorita: "Hazme cambiar de fe... hazme cambiar de piel... ¡Metamorféame!"
02. Nubes (9.5
Esta es una de las joyas más apreciadas por los conocedores de la discografía de Caifanes. La letra es una invitación irresistible a la ensoñación, a la libertad: "Vamos a dar una vuelta al cielo... para ver lo que es eterno..." Por eso gusta en automático. Es una canción grandiosa. Ejemplo de la inagotable genialidad lírica e instrumental de la banda. Con este tipo de composiciones se hace complicado no asumir la supremacía absoluta de Caifanes en el contexto mexicano. Instrumentalmente, Nubes está muy bien complementada, con la participación puntual y patente de toda la banda y el añadido, nuevamente, de los instrumentos de vientos. Pero lo mejor de todo es ese Solo/Riff de guitarra que se presenta al 2:46 y que se replica al 3:40. Este detallote fue determinante para que me apasionara de manera definitiva con la canción. Unos de los riffs más icónicos de la banda. La canción tiene chispa, tiene duende, gracia. Es etérea y es coloquial, tiene ángel y tiene sabor regional también... "Pensarás que soy un perro, que en el cerebro tengo moquillo..." 
03. Piedra (10
Aquí llega otra de las mías. El caso de Piedra fue muy similar al del Negro cósmico: de ser una rola promedio, un día de pronto empezó a cobrar mucho significado y se catapultó hasta los niveles más altos de mi valoración. Sucede que la letra de Piedra expresa puntualmente la necesidad de hacer a un lado aquello que da placer y daña a la vez, eso que regocija y empobrece también, eso que nos hace soñar, amar y a la vez nos destruye. Por eso, simplemente funciona. La letra de la canción tiene una relevancia absoluta, la memoricé íntegra en un par de días y ya nunca la olvidé. La interpretación puede ser múltiple. A pesar de que haya quien diga que es una inequívoca y exclusiva referencia al crack, en mi caso, durante mucho tiempo, y tal vez hasta ahora, Piedra ha significado una suerte de plegaria hacia la autora de todas mis dichas e infortunios. "Mira cómo sangro... ¿que no sientes cómo tiemblo...? No te importa verme sufrir..." Hay un detalle instrumental hacia el final de la canción que es de captar la atención, un asunto experimental que siempre me intrigó, me refiero a la parte de "tambora" con que finaliza la canción durante el último medio minuto. En las primeras escuchadas sólo me desconcertaba, pero con el tiempo terminé por disfrutarlo sin remedio.
04. Tortuga (8
En una lectura muy personal e íntima, he interpretado esta canción con un profundo lamento hacia el detrimento de las especies animales y de los ecosistemas en general. Sea como sea, esta canción siempre me ha inspirado un sentimiento de quebranto y tristeza... "¡Ay, tortuga vete mar adentro...! y déjanos y olvídanos..." La parte propiamente musical de la rola intensifica esa emotividad gris y apesadumbrada. Musicalmente hablando, Tortuga es otro ejemplo la capacidad que tiene Caifanes para crear atmósferas oníricas y de ensoñación.
05. Nos vamos juntos (9.5
Años atrás forjé una colección de cuatro discos recopilatorios con la finalidad de representar mi historia inmediata junto a la Flor de Loto. El segundo de éstos, llevaba por título: "Nos vamos juntos". Y desde luego que en él figuraba esta magnífica rola. Desde aquel entonces ya tomaba a esta canción como una ilustración perfecta de la condición de pareja: "Nos buscamos para evitarnos..." / "Después de amarnos nos odiamos..." / "Y sin embargo aquí estoy... Y sin embargo no me voy..." La parte del coro de esta canción es muy intensa ("Me voy yendo como el maaar"), se canta con vibración neuronal. La guitarra acompaña con un riff sencillo, pero memorable. Tenemos luego el ending con esos: "Ah ah ah ah..." Alucinantes. Está por demás decir que esta canción es uno de los himnos principales de mi historia idílica. Un último añadido: La versión en vivo que se incluyó en el disco Bajo el azul de tu misterio (ya como Jaguares), me dio un doble motivo para amar a esta rola. En esta, la voz de Saúl está casi hecha trizas, pero en mi caso eso es ocasión de deleite y no de refunfuño.
06. No dejes que... (9.5
¿Quién no conoce esta canción? Es uno de los hits elementales de Caifanes y del rock nacional. Incluso alguien que no es fan de la banda, sabe de qué se habla. La letra es metáfora al alcance de todos, sencilla pero de calidad. Concentrarse en la rola es de lo más sencillo, amarla no es opcional. El solo de guitarra es sensacional, tal vez el mejor de toda la discografía. Podemos hablar de una canción top, de antología, uno de los estandartes más enaltecidos de la banda, y aunque a mí no me gusta apegarme en demasía a los greatest hits, esta rola obtiene a puro mérito una valoración alta en mi gusto particular. (Aquí también quiero destacar la versión en vivo del disco ya citado en la canción anterior)
07. Hasta morir (7.5
Tal vez esta sea una de las canciones de Caifanes que menos me identifican. Sin embargo, jamás ha llegado a parecerme sosa o intrascendente. La guitarra inserta riffs muy agradables que le dan tonos luminosos a la rola (Verbigracia: 1:28). La letra usa elementos coloquiales que la impregnan de cierta ruralidad. Con todo, siempre he podido contagiarme del deleite que le genera a mis acompañantes en turno, quienes definitivamente la cantan con emotividad.  
08. Debajo de tu piel (9
Esta fue una de las destacadas desde el principio, se catapultó a lo alto y nunca perdió vigencia. La rola tiene una de las mejores letras jamás escritas por Saúl Hernández, pero musicalmente también da mucho de qué hablar. Pasan los años y aún sigo descubriendo y re-descubriendo la letra de este poema ("Abajo de tu piel hay esmeraldas conquistadas, encima de mi piel hay una alfombra entre tus pies...") La densidad retórica es de antología. Sin embargo, hay líneas también muy claras que hacen tomar el hilo de la canción y dejarse llevar con suma fascinación: "Si pudiera ver una lágrima mientras beso entre incendios te abrazaría para salirnos con el humo..." La propuesta en general de esta rola es harto vanguardista, fresca y detallada (Aún hoy en día). Una de las grandes razones por las cuales la audición de esta discografía fue para mí de lo más trascendental.
09. Estás dormida (9.5
El caso de Estás dormida es muy similar al de la rola anterior. La lírica también es impresionante, fundamental. Una de las letras que más me cimbran el alma y que mejor se ajustó a ciertos pasajes de mi vida. Creo que esta es una de las canciones que mejor expresan la situación emocional en que se espera incansablemente el despertar amoroso del ser querido, pero igualmente hay quien puede ver en este poema una clara dedicatoria a un ser que ya expiró. De una u otra manera, esta canción es hermosa y fácil de apropiarse para referirla. En mi caso particular ha sido empleada en múltiples ocasiones a modo de dedicatoria, claro que ahora tiene un destinatario muy cercano, pero en la juventud llegué hasta el punto de asignársela a un ser intangible que, al más puro estilo romántico, estaba reservado a un imposible encuentro en el infinito del cosmos. No sólo es genial en función de la letra, la melodía también es encantadora, el riff de la intro es inolvidable y genuino (me encanta ejecutarlo en guitarra). Otro detalle de llamar la atención es el solo de sax de Diego Herrera al 2:19. Detalles que sin duda enaltecen la parte instrumental.
10. Miércoles de ceniza (8.5
Esta canción es muy inquietante. Al día de hoy no acierto a saber a qué alude en concreto. ¿A Jesús? ¿Al Arcano Supremo? ¿A un ser fallecido? ¿A un viejo amigo? Es difícil saberlo, pero eso no impide que se pueda disfrutar la letra y cantarla con suma emotividad. Musicalmente, Miércoles de ceniza goza de cierta complejidad y sobre todo de gran versatilidad de ritmos y estilos. Alfonso André es uno de los principales artífices de esta genialidad, tal es el caso que en varios conciertos es quien la interpreta vocalmente. Recuerdo que en el concierto de la primera gira de reencuentro al que acudí (Zacatecas), pude apreciar esta novedad y me impactó bastante. Un momento sumamente especial.   
11. El comunicador (8
Y si hablamos de canciones enigmáticas y misteriosas, aquí tenemos El comunicador. Otra canción mística, filosófica, cosmogónica. Esta rola me hace plantearme casi las mismas preguntas que la anterior. Los punteos de guitarra y los efectos vocales que se pueden escuchar al fondo, rodean a la canción de una atmósfera entre espacial y religiosa. No es una canción apta para cualquier público. Es una rola a la que sólo algunos pocos pueden arribar. ("Yo no sé cómo es que ríe... Es el comunicador...")
12. Para que no digas que no pienso en ti (7.5
Comencemos por la intro, la cual me parece hasta cierto punto divertida e hilarante. Guitarra, batería y teclado se avientan un pequeño carnaval churrigueresco. Luego la canción va al coro que se canta con franca fruición. Tras ello volvemos a los arreglos de Marcovich que, insisto, son hilarantes y divertidos. Al 2:39 la rola llega a un punto que siendo un tanto tenebroso no desentona con la hilaridad de la canción. Una joya claroscura en este álbum.   
13. Vamos a hacer un silencio (9
Algunas canciones de Caifanes son capaces de llevarte a lo más inmenso del cosmos, otras son capaces de sumirte en la tristeza más gélida. Vamos a hacer un silencio logra una y otra cosa. Es una canción harto oscura. Te hace contemplar la inmensidad del universo reflejado en tu propio vacío. La desolación, el dolor placentero, el estro de la melancolía... "Ayer un ángel nos raptó y nos dejó en la pasión, vamos a verlo otra vez..." Hay un par de arreglos instrumentales que verdaderamente me han impactado y han hecho apreciar considerablemente esta inolvidable melodía: El primero es el requinto de guitarra del 0:16 que se replica y se extiende un poco más adelante. El segundo es el solo de sax que inicia desde el 2:28 y que se va a reanudar al 3:53 (que es cuando alcanza su punto más luminoso y sublime). Vamos a hacer un silencio bien pudiera estar a la altura de joyas como: Los dioses ocultos y Amárrate a una escoba y vuela lejos por su hermosa oscuridad.

Para finalizar la valoración de este álbum, debo hacer una aclaración: No haré la valoración y reseña propia de Mariquita por dos razones: Uno, no apareció en la producción original del álbum, fue un añadido a modo de bonus track para la segunda edición. Y dos, francamente no me parece que sea una canción sino más bien una bagatela de experimentación que considero no es conveniente promediar junto al resto de las canciones del álbum. Si tuviera que asignarle una valoración a Mariquita, sería muy baja.  

***

El nervio del volcán 
(1994)
Valoración personal: 8.3
Una de las grandes fortunas que tuvo Caifanes fue haberse disuelto sin haber experimentando una decadencia. El nervio del volcán marca el fin de la discografía de la banda, una discografía que de principio a fin fue irreprochable, inmaculada (por no decir perfecta). En este adorable trabajo discográfico podemos encontrar nuevos clásicos hechos leyenda, aquí se recogen los últimos greatest hits de la banda. Para mi propia cosecha, me encuentro con una de las canciones que aspiran a ser mi canción favorita de todos los tiempos: Aquí no es así (Contendiente muy aventajada aún hoy en día). Tan sólo con ello se puede anticipar una muy favorable valoración hacia esta producción. Pero mi testimonio es parco en parangón al de los grandes conocedores en la materia que enaltecen a este disco como uno de los mejores álbumes jamás grabados en la historia del "rock en tu idioma". Una parada obligatoria del viajero del rock. El estilo no se traiciona, la intensidad se mantiene, las sorpresas surgen como siempre, pero jamás en esta discografía hay un retroceso, un menoscabo, un desliz, El nervio simplemente viene a confirmar que Caifanes se mantuvo en estado de gracia a lo largo de toda su trayectoria. ¿Qué más puedo añadir? Vamos con la valoración de este último álbum.  

01. Afuera (9)
Comenzamos con una de las canciones más célebres de los Caifanes. Una rola que es de rigor para todo amante de la buena música. Esta joya funciona desde los punteos de guitarra de la intro. La letra es destacada y tiene una tesis muy simple, pero bien estructurada: "Afuera tú no existes sólo adentro..." Afuera es una rola que inserta elementos prehispánicos (2:55) perfectamente conjugados con guitarra eléctrica, muestra de lo que para mí sería el verdadero "Rock prehispánico". Vaya, la rola es un auténtico hit, una infalible de los tributos y de los conciertos de los legendarios Caifanes. 
02. Miedo (8.5)
Luego tenemos esta otra pieza artística que sin tener las credenciales y reflectores de la rola anterior, bien merece el reconocimiento pleno. Esta es una de mis letras favoritas, de ella rescato varios fragmentos, he aquí el más impactante para mí: "Miedo... es lo que debe tener el cielo... Será invadido por amantes delirantes por un beso... Por profetas y dementes exiliados..." La música también es de llamar la atención: El solo de guitarra y los arreglos del ending me parecen magistrales, rematan perfecto este intenso track.
03. Aquí no es así (10
¡Atención! Pues hemos llegado a mi canción favorita de toda la discografía de Caifanes, eso sin duda. Pero hay más, esta rola muy posiblemente sea mi canción favorita de cualquier artista o banda de cualquier época y lengua. Sí... Aquí no es así es una aspirante a quedarse con el título de "mi canción favorita de toda la historia". Desde la primera escuchada, esta canción me cautivó con su coro/estribillo, en un primer momento lo que me fascinó fue la forma en que Saúl cimbra su garganta y la exige a fondo para cantar: "...donde no hay caloooooor..." Vaya, toda la parte del coro me dejó impactado. Con el tiempo fui prendándome de los elementos instrumentales de la canción (atención a la guitarra), pero el momento decisivo de la consagración de esta rola, fue cuando reparé en los posibles trasfondos de la letra. Ahí supe que esta canción sería una de las más importantes de mi vida. Y sí, todo se volvió muy significativo cuando le di una aplicación histórica, más específicamente en relación a las culturas prehispánicas y el arribo de los españoles a Mesoamérica. "Y vienes desde allá donde no sale el sol donde no hay calor, donde la sangre nunca se sacrificó por un amor... ¡Pero aquí no es así!" Pero independientemente de la interpretación que se le dé a esta letra, la lírica es bastante atractiva y universal. Aquí no es así me ha acompañado en cualquier cantidad de juergas y escenarios. Incluso la he podido disfrutar en vivo en un concierto de Caifanes, momento glorioso sin duda. Esta canción tiene todos los elementos necesarios para considerarla mi canción definitiva o más aún: Mi canción más personal y representativa, con ella puedo entrar en cualquier lugar como introducción a mi persona. Se la recomiendo a quien tengo oportunidad. La pongo como ejemplo de virtuosismo dentro del rock en español. Concluiré diciendo que esta rolita incluso fue epígrafe de mi tesis (con tema de historia) en mi licenciatura. Si alguien me conoce bien, me relaciona con esta canción necesariamente.    
04. Ayer me dijo un ave (9)
Luego viene este otro portento de canción. Una rola que resulta bastante emotiva al instante. Los arpegios cautivan y enganchan en automático. La letra es himno de guerrero. Ayer me dijo un ave es otro de los greatest hits de la banda, cualquier fanático de la banda sabe de su relevancia. Me atrevo a decir que cualquiera que ha amado y escuchado esta rola en un momento de emotividad, ha derramado lágrimas irremediablemente. "Que sea un guerrero de sangre para que nadie te haga daño..." El solo de guitarra que se caracteriza por el uso de armónicos es un detalle inolvidable que fascina (1:06). De ahí en más, sólo es cuestión de dejarse llevar por la hermosura natural de la canción.
05. Hasta que dejes de respirar (7.5)
Bajamos un poco la intensidad emotiva con esta rola que, sin bien no es tan directa, sí sortea cualquier cantidad de figuras retóricas. Lo que más me gusta de esta canción es la parte instrumental, específicamente hablando de la intervención de la guitarra. Mis riffs favoritos se presentan por primera vez al 1:13, y coinciden  con la parte más relevante y enjundiosa de la voz.
06. Aviéntame (8)
Una letra muy cruda que pinta la realidad decadente de la sociedad mexicana. La lírica es fácil de asir y poner en perspectiva... "Qué tristes senos tiene Carmela... El silicón le ha roto el corazón... y ahora llora como Ernesto que se ha castrado por falta de amor..." La parte instrumental de Aviéntame no es menos interesante, la guitarra y la batería mantienen un ritmo medio-alto a lo largo de casi toda la rola manteniendo cierto suspenso, mismo que se rompe exactamente al 3:37, en ese punto da inicio uno de los solos mejor acompañados por la batería; un auténtico highlight de la discografía.
07. El animal (7)
Una de las más flojitas del álbum a mi parecer, sin embargo, hay mucha congruencia entre la crudeza y aspereza de la guitarra a lo largo de la rola con lo fantasmagórico y estrambótico de la letra.
08. Quisiera ser alcohol (8)
Esta canción es tan oscura como emotiva. Es un canto ritual, de tinieblas, de copas amargas. Tiene metáforas poderosas... "Quisiera ser alcohol para evaporarme en tu interior..." La canción expresa magistralmente la entrega y devoción absoluta hacia otro ser. Casi se tiene la impresión de evaporarse al escuchar este rolón. Y qué decimos de la afinidad que tiene este track con el momento apacible de contemplar el vino y apurar el cáliz. Escuchar esta canción en los rituales de Baco es una experiencia exquisita.
09. Pero nunca me caí (9.5)
Llegamos a otros de mis himnos personales, otra de las canciones que dieron título a uno de los episodios de mi vida más intensos en cuestiones conyugales. Otro mantra idílico, otro conjuro de amor: "Pero no, nunca me caí, nunca te arrastré, seguimos aquí". Por momentos esta canción se me muestra como una crónica de mi experiencia amorosa más trascendental... "Cuántas veces me perdí en la distancia y me miraba a lo lejos como te iba perdiendo... Cuántas veces me olvidé de mis ojos y en lo negro me hundía llorando en lo profundo... Sabiendo que el tiempo es cruel... Nunca dudamos por volar como las águilas que se van..." El solo de guitarra (2:30) no es poca cosa, de hecho implica uno de los momentos cumbres de la rola. Tras este, la canción cobra un ritmo más acelerado paulatinamente hasta llegar al vértigo instrumental que cierra de manera majestuosa esta inolvidable pieza.
10. El año del dragón (7.5)
Esta no me convence del todo, pero es complicado mantener un nivel de fascinación tan elevando en todo el track list del álbum. No obstante rescato algunas cosas de la canción, por ejemplo los riffs de guitarra, los cuales resuenan a lo largo de la rola y se intensifica hacia el cierre, también algunos destellos de la letra como este: "No hay que creer que por humano estás salvado".
11. La Llorona (8)
Esta canción sintetiza perfectamente una parte fundamental del folclor mexicano. Recuerdo que en un día de muertos, varios años atrás, veía un desfile de calaveras y una demostración de altares. Por casualidad traía en mi reproductor portátil esta canción, no dudé en reproducirla varias veces, en ese momento quedé perplejo ante la experiencia. Esta canción contiene el espíritu de los muertos al más puro estilo mexicano. Es la leyenda, es el mito, es la otredad, es un umbral al más allá. Así llegamos al fin de la valoración de esta amada e importantísima discografía. Concluyo afirmando que Caifanes es mi banda favorita en español de todos los tiempos, y me atrevo a sostener que es la mejor banda de toda la historia del rock mexicano. 

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● Bonus tracks:

Heridos (8)
Esta rolita fue publicada en 2019 rompiendo un silencio abrumador de 25 años. La publicación de este single dejó a todos los fans atónitos, no tanto por su calidad, sino por el atrevimiento de lanzar una nueva canción bajo la firma de Caifanes, una banda que se consideraba totalmente extinta. Fue impensable esta publicación. La rolita es buena, tiene cosas muy interesantes y atractivas, pero dista mucho en calidad a los singles de antaño.

Sólo eres tú (8)
Este tema llegó en 2022, parte de los lanzamientos inéditos tras la larga separación de la banda. Aquí ya no hubo tanta sorpresa, pero la rolita de igual manera generó algo de expectación. En mi opinión no es una rola mala, de hecho tiene puntos muy loables, pero se siente un poquito forzada. La voz de Saúl ya se nota maltratada, pero aún con vida... "No eres Buda, no eres Dios, sólo eres tú".

Inés (8)
Un tema del 2023 que supuestamente Caifanes dedicó a una seguidora de la banda. La canción es muy interesante. El estilo marcadamente narrativo le da frescura y algo de misterio. La rola tuvo su propio video oficial y eso también le dio bastante empuje mediático. Lo cierto es que la rola logra mantenerse en audición sin empacho alguno. Es una canción que genera intriga y logra transmitir lobreguez y compasión. 

Y caíste (7.5)
Un nuevo single que arribó en 2025. La canción logra ser lo suficientemente interesante para no escucharla con recelo. El estribillo parece ser algo parco y poco intenso, pero de alguna manera se mete al subconsciente, dejando resonancia en la memoria. El final de la canción luce bastante bien en lo instrumental, la guitarra se echa el outro a las espaldas. 

*** 

● Sumario de álbumes:

01. El silencio (8.6)
02. Caifanes Vol. 2 (El diablito) (8.6)
03. El nervio del volcán (8.3)
04. Caifanes (8.09)

● Top de canciones:

01. Aquí no es así (10) 
02. Piedra (10)
03. Amárrate a una escoba y vuela lejos (9.5) 
04. Nos vamos juntos (9.5)  
05. Aquí no pasa nada (9.5) 
06. Nubes (9.5) 
07. No dejes que... (9.5)   
08. Los dioses ocultos (9.5) 
09. Estás dormida (9.5)   
10. Viento (9.5) 
11. Pero nunca me caí (9.5)
12. La célula que explota (9)
13. El negro cósmico (9) 
14. Debajo de tu piel (9)
15. Vamos a hacer un silencio (9)
16. Nada (9)
17. Antes de que nos olviden (9)
18. La vida no es eterna (9)
19. Ayer me dijo un ave (9)
20. Sombras en tiempos perdidos (9)
21. Afuera (9)
22. Perdí mi ojo de venado (8.5)
23. Mátenme porque me muero (8.5)
24. Miedo (8.5)
25. Miércoles de ceniza (8.5)
26. Tortuga (8)
27. Quisiera ser alcohol (8)
28. Amanece (8)
29. El comunicador (8)
30. La negra Tomasa (8)
31. La Llorona (8)
32. Sólo eres tú (8)
33. Aviéntame (8)
34. Heridos (8)
35. Nunca me voy a transformar en ti (8)
36. Inés (8)
37. El elefante (7.5)
38. Cuéntame tu vida (7.5)
39. Y caíste (7.5)
40. Para que no digas que no pienso en ti (7.5)
41. Hasta que dejes de respirar (7.5)
42. Detrás de ti (7.5)
43. Metamorféame (7.5)
44. Hasta morir (7.5)
45. Te estoy mirando (7.5)
46. La bestia humana (7.5)
47. El año del dragón (7.5)
48. Será por eso (7)
49. El animal (7)
50. De noche todos los gatos son pardos (7)


martes, 17 de julio de 2018

The Doors (Discografía valorada)


"Before I sink into the big sleep I want to hear the scream of the butterfly..."

Siempre supe que The Doors era una banda de absoluta jerarquía, sin embargo, cuando tenía algunos quince años, mi hermana mayor me regaló un disco MP3 que contenía las discografías de Nirvana y The Doors. En aquel entonces, Nirvana ya era una banda de mi simpatía, así que fue fácil escucharme sus álbumes completos, pero con The Doors ni siquiera pude terminar de escuchar un solo álbum, me parecía una música muy oldie, con un estilo muy ajeno a lo que me gustaba por aquellas épocas; era natural, pues en aquel entonces sólo estaba familiarizado con bandas como Linkin Park, Red Hot Chili Peppers o System of a Down. Recuerdo que en aquel primer acercamiento a The Doors, la única rola que me atrajo fue Roadhouse blues. Pero el hado es caprichoso y volátil, seis años después, el destino me puso nuevamente frente a esta legendaria agrupación, ahora como parte de un proyecto personal que consistía en explorar las discografías de las bandas más legendarias de todos los tiempos. Estaba familiarizado ya con el estilo añejo de bandas como The Beatles, Led Zeppelin y Pink Floyd; así que no me fue difícil apreciar de mejor manera las rolas de los legendarios Doors.
La travesía comenzó a finales del 2009, inicié con el The Doors (1967), el boom y el enganche fue inmediato, luego me seguí en orden cronológico con los demás discos hasta culminar, un año después, con el L.A. Woman. Cada álbum me fue cautivando con su estilo propio, todos en su conjunto solidificaron mi nueva afición que, con el tiempo y la consciencia, devino en devoción.
A lo largo de la mágica experiencia de escuchar la discografía de esta icónica banda, fui coleccionando momentos sumamente relevantes, muchas historias surgieron y muchas leyendas se forjaron. Si refiriera algunas canciones aquí para dar idea de mis predilecciones, creo que debería poner casi todo el repertorio, así que aguardaremos a la puntual valoración de cada una de las canciones. Tal vez en su conjunto y totalidad de álbumes, The Doors sea la banda que con mayor esmero y dedicación placentera he escuchado. No es para menos, desde el primer álbum y hasta el sexto, que es donde finaliza la era Morrison, todo me pareció perfecto o casi perfecto. No hay canción que no identifique y son muy pocas las letras que no haya memorizado. Cuestión aparte, la banda está conformada por un grupo de grandes virtuosos que no en vano se han ganado la fama legendaria que los precede en todo momento. Los poemas de Morrison son extremadamente sustanciales y la mayoría de las veces tienen una complejidad lírica de poemario. En mi particular apreciación, Morrison es el Baudelaire del rock, y he de decir abiertamente que El Rey Lagarto es sin duda mi cantante-letrista favorito de toda la historia; más aún, es la figura del rock en general que más me ha influido y a la que más admiro; mi ídolo absoluto en pocas palabras. Pero qué hay de sus compañeros, Manzarek es hasta ahora el mejor tecladista que haya escuchado, su habilidad e ingenio aún me dejan pasmado cada vez que lo veo en vídeo. Krieger es considerado un guitarrista de mediano perfil sólo porque no tocaba solos de guitarra apabullantes, pero si se le juzga en su propio estilo, es impecable; siempre tuvo una tendencia al rock ácido y al blues, y vaya que la rompía en estos géneros. John Densmore por su parte siempre mostró una gran versatilidad y estuvo a la altura de la gran exigencia de la banda, tan sólo con eso podemos considerarlo un gran baterista.
The Doors es una banda enigmática como pocas, tener química con ellos, es de lo mejor que te puede ocurrir como fan del rock, y estar privado de ellos, es tener un historial incompleto como auténtico amante del género y de la música en general. En mi caso, y por fortuna, The Doors es una de mis bandas top de toda la historia, candidata a la cima absoluta. Me declaro ferviente admirador de esta maravillosa agrupación, coleccionista de sus álbumes, estudioso de su historia, audio-espectador asiduo hasta las cachas del cuartero de la leyenda norteamericana.
Vayamos pues con los detalles de esta maravillosa discografía para dar fe de mis palabras.

¡ADVERTENCIA! Las valoraciones emitidas, así como los apuntes sobre las canciones y los álbumes, sólo intentan reflejar mi particular gusto y opinión. No pretenden ser parámetro de apreciación objetiva o juicio de calidad.

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The Doors 
(1967)
Valoración personal: 9
Comencé con un álbum de ensueño. El The Doors (1967) es considerado con justicia como uno de los mejores álbumes de la historia del rock; un álbum debut que cualquier banda quisiera tener. En éste hay al menos tres canciones que son parte del repertorio universal (Break on through, Light my fire y The end) y otro puñado de canciones que, si bien no son del clamor popular, a mí en lo personal me parecen exquisitas. Es un álbum con el que estoy perfectamente familiarizado y que he escuchado hasta la exageración. Figura en mi antología personal y es una reliquia personal. Ninguna canción me pasa desapercibida, prácticamente con todas tengo una historia y/o experiencia vivencial muy marcada. He memorizado todas las canciones de tanto escuchar.
En este legendario álbum encontré canciones para toda ocasión y circunstancia, para gritar, para estar triste, para danzar, para rolar, para emprender un viaje astral, para abstraerme, para salir coreando de un bar y tantas cosas más. ¡Un álbum emblemático y adorable!

01. Break on through (To the other side) (9.5)
Primera canción de la discografía y ya tenemos la primera rola de alto calibre. Break on through inicia con un riff que siempre me trajo a la mente el tema Tequila de los Champs. Detalle que fue muy benéfico para el enganche. Luego entra Morrison con una línea célebre que hace entusiasmar a cualquier fanático de la banda: "You know the day destroys the night, night divides the day..." Y pronto se brinda el coro que es ciertamente adictivo: "Tried to run... tried to high... break on throuuuugh to the other side". Pecando de detallista, quiero enfatizar la parte específica del "throuuuugh..." pues recuerdo que en las primeras escuchadas me resultaba fascinante cómo Morrison hace esa genuina prolongación. Llega el primer asomo de Ray Manzarek hacia el 0:47 con un puente muy agradable que nos lleva a esa mítica frase que fue torpemente censurada: "Everybody loves my baby... ¡She get HIGH!" El resto de la canción es dejarse llevar, soltarse la greña, sacudirla un poco y exigir considerablemente la garganta. La duración de esta canción es ciertamente breve, pero el frenesí que desata es bastante intenso. 
02. Soul kitchen (9)
Teníamos como costumbre y tradición corear esta rola cuando los bares cerraban y teníamos que desalojar, esto se entenderá mejor si se presta atención a algunos detalles de la letra: "Well, the clock says it's time to close now... I guess I'd better go now... I'd really like to stay here all night..." Y con este juego de parranda fue que me fui enamorando de esta excelente canción. Aunque parece que la canción no es tan compleja, si escuchamos con detalle podemos ver que tiene varios puntos a destacar, el primero de ellos es su intro de teclados que se repite a modo de riff dándole soporte a la rola y que por sí mismo despierta un gran entusiasmo de arranque. Después tenemos el solo de Robby al 2:15, que aunque no es muy estridente, sí logra generar una sensación de clímax; luego de éste, la rola torna al riff de Manzarek para morir con una voz recalcitrante de Jim: "¡All niiiiight...!" Al hacer una valoración en retrospectiva, debo decir que la pasión que me ha generado esta rolita a lo largo de las correrías, bien ameritaría la calificación máxima, sin embargo la vigencia también es importante.    
03. The crystal ship (9.5)
"Beeeeefore you slip into... unconsciousness... I'd like to have another kiss" ¡Ahhhh! Sólo necesito esa línea de apertura para inducirme a un estado de elevación etérea. Y es que la voz de Morrison cantando una letra de Morrison completa la experiencia poética. Esta canción siempre fue de mi absoluto agrado, pero se volvió extremadamente trascendental desde que me percaté que a mi pareja en turno le fascinaba al igual que a mí. Como anécdota, una vez nos encontrábamos viendo un capítulo de la serie Supernatural, cuando de modo inesperado apareció esta amada rola, nuestra sorpresa fue grande, pero no tanto como nuestra satisfacción y complicidad. Un detalle inolvidable sin dudas. En lo relativo a la música propiamente, Manzarek nos acaricia el oído con unos teclados incesantes y sumamente apacibles a lo largo de toda la canción, pero al 1:09 se presenta mi parte favorita, una breve armonía que hace resonancia con el espíritu. De la letra no puedo decir más que es uno de los mejores ejemplos del poetismo de Morrison... "The crystal ship is being filled... a thousand girls, a thousand thrills... A million ways to spend your time... When we get back, I'll drop a line..."    
04. Twentieth century fox (8.5)
En los años esplendorosos de mis incansables paseos nocturnos de rock, solía cantar a todo pulmón esta rola con una suerte de dedicatoria a las féminas que pasaban por la calle. Tómese esto con humor, pero lo cierto es que la letra de esta entrañable canción guarda cierta irrisión o sarcasmo hacia la vacuidad y frivolidad de cierto sector femenino de nuestros tiempos. Asunto que por sí mismo despierta mi total interés, permitiéndome así una mayor apreciación de la letra y de la canción en general. "She's the queen of cool... and she's the lady who waits... Since her mind left school... It never hesitates... She won't waste time on elementary talk..."   
05. Alabama song (Whiskey bar) (9.5)
La primera vez que escuché esta canción me pareció incluso graciosa. El intro de percusiones y teclado me recordaba cierta melodía de la infancia que prefiero no mencionar para no faltar al respeto a mis amados Doors. Conforme me fui familiarizando con Alabama Song y su contagioso ritmo, la hilaridad se convirtió en fruición. Como se sabe, esta canción es un cover a Bertolt Brecht, así que la letra no es de la autoría de Morrison, pero bien podría pasar como una canción suya debido a la temática que desarrolla, aunque hay que señalar que Jim le puso algunos ajustes a la letra en esta versión. He notado que entre los fanáticos y simpatizantes esta canción tiene muy buena aceptación y no he encontrado hasta ahora a un solo detractor de la rolita. Incluso he atestiguado cómo personas que no están familiarizadas con la banda, muestran agrado hacia Alabama Song, esto a pesar de su pintoresca naturaleza. En lo que a mí respecta, Whiskey bar es definitivamente una de mis canciones favoritas, no sólo del álbum, sino de la discografía completa. Es una canción carnavalesca, tabernera y hasta cierto punto espeluznante o tétrica, todo a la vez. Estos elementos le dan precisamente esa luminosidad hipnótica que la hacen tan especial.
06. Light my fire (10
Tambor... platillo... y de inmediato la incandescencia de uno de los teclados más icónicos de la historia del rock. Todo esto apenas en los primeros diez segundos de la canción. Y sí, Light my fire es además de icónica, una canción descomunalmente poderosa y enloquecedora. Es una rola de test, aquel que la ignora, está lejos de ser un conocedor del rock. Supe de esta canción por varios tops del rock general a los que me aficioné en un tiempo, poco después la reencontré en este magnífico disco y mi enamoramiento fue creciente y definitivo. Light my fire fue una de las principales razones por las cuales me introduje de manera intensa al universo Door. Como ya dejé entrever, la parte de teclados me parece exquisita y magistral, el solo de guitarra de Robby (3:12) es lúcido y vivaz, el respaldo que da Densmore en percusiones es también de llamar la atención. A lo largo de sus siete minutos de duración, casi todo es dejarse llevar por la bacanal instrumental, pero la parte lírica también es bastante amena; a pesar de que la letra no es de Jim (y se nota), su simple presencia de voz le da a la canción el toque necesario para que sea una rola completa y compleja. Una de mis partes favoritas se presenta al (5:03) donde considero la canción alcanza su clímax musical; es justo añadir que en parte se debe a que en algunos conciertos, Jim acostumbraba a rematar en esta sección con intensos gritos de: "Fire! Fire! Fire! Fire!", una cosa alucinante; quien los ha escuchado sabrá darme la razón. En fin, Light my fire es de esas canciones que pueden describir auditivamente parte de mi historia, de las que conforman mi iconografía absoluta, de las que me hubiera gustado escuchar de viva voz para poder morir en paz. 
07. Back door man (8)
Es de las canciones que menos me apasionan del álbum (sin sugerir que me desagrade), aunque soy consciente de que es una joya para los estudiosos de la banda. En Back door man, Morrison se percibe en su elemento, no es una canción de su autoría, pero se nota que la disfruta a más no poder. La crudeza de la canción es patente y queda perfecta con su estilo y voz.  
08. I looked at you (8)
Suelta, sencilla y desembarazada, así es I looked at you. El ritmo es bastante agradable y el coro bastante pegadizo. Hay un detalle significativo al 1:50, donde parece que la canción termina, pero sólo es una pausa de silencio para volver con más fuerza al coro. Detalle de muy buen gusto. I looked at you es de las canciones que me gustan con moderación, pero con harta sinceridad.
09. End of the night (8)
Cierta noche de zozobra, viajaba en transporte público reproduciendo rolitas, salió esta canción de manera casual. Hasta entonces no era una de las rolas destacadas del álbum en mi apreciación, pero esa precisa noche End of the night me cautivó. La letra retrataba perfectamente mi situación y mi sentir del momento, pero no sólo eso, expresaba de manera abierta mi pensamiento lírico hacia la vida; era como si End of the night llegara a mí en ese preciso instante como designio providencial del Rey Lagarto. Hasta el día de hoy mantengo el fresco de esa noche, y la letra de esa canción sigue guardando vigencia en mi álbum de ideas sustanciales. Añadiré que hacia el 1:25 inicia un apacible y sublime solo de guitarra que le aporta a la canción esa dosis de emotividad melódica.  
10. Take it as it comes (9)
Desde las primeras escuchadas que di a esta divertidísima rola, la definí como la hermana menor de Light my fire. Ello debido a que encontré ciertos rasgos similares con aquella; tenemos la espontánea explosividad de teclados acompasados por la batería de Densmore muy al estilo de Light my fire. Si se presta atención, podremos comprobar que incluso hay una cierta similitud de notas entre el main riff de Light my fire con el riff de esta rola en el 0:29. Más allá de estas curiosidades, la canción gusta y gusta demasiado. La letra es fácil de cantar, pero es apasionante. El ritmo es atractivo y la parte instrumental tiene la esencia absoluta del álbum. La canción le da dinamismo y viveza a la parte final del disco. 
11. The end (10)
Llegamos al cierre de este legendario e icónico álbum con una de las canciones más enigmáticas y mejor logradas en términos artísticos y con un concepto bien definido y permanente en la historia del rock. The end es una masterpiece que forma parte del patrimonio musical contemporáneo de la humanidad. Su temática y su poética siguen siendo motivo de estudio en diversas universidades, el misterio que entraña es motivo de intriga ingente, el contexto en que se encuadró y los sucesos que la mitificaron son contenido valioso de curiosistas y estudiosos. No me pararé a referir aquella anécdota edípica que todo fan de la banda conoce. Yo me dedicaré a encomiar la genialidad y virtuosismo instrumental logrados en esta obra de arte, así como la elevada calidad lírica del poema que se expone. Los elementos anteriores conforman una atmósfera sacra, inmaterial, arcana. Una canción ritual que se vive y escucha de manera distinta a lo convencional. El espectador que no es superficial queda atónito ante este portento. Comenzamos con unos arpegios muy sutiles y apacibles, cortesía de Robby, entran sonidos de percusión al 0:44 de manera muy acertada con todo y cascabeleo, luego ese teclado con sonido sacro (1:12) que le da misticismo a la experiencia. Morrison se da un festín poético, pista libre, un recital absoluto. Rebasado el minuto dos, la canción se va tensando de a poco. Al 6:23 comenzar el célebre relato edípico que en boca de Jim resulta espeluznante: "The killer awoke before dawn..." Todo comenzará a desatarse tras la inmortal línea: "Father... yes son... I want to kill you... Mother, I want to, fuck you" A partir de ahí todo es locura y frenesí. El clímax se alcanza sobre minuto 9. Pocos momentos tan intensos como éste en la historia del rock. El ending de la canción vuelve a ser calmo y sereno, las líneas finales resultan muy emotivas y conmovedoras... "This is the end, my only friend, the end... It hurts to set you free, but you'll never follow me..." 
Aparte de todo lo anteriormente referido, tengo un sinfín de cuestiones íntimas, emotivas y vivenciales con la rola. Situaciones que me hacen estremecer el alma, la mente y el corazón. No le falta nada a esta canción, es perfecta para mí y permanecerá en mi memoria hasta el último de mis días.

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Strange days 
(1967)
Valoración personal: 8.5
Al tiempo de escuchar este álbum por primera vez, quizás estuviese escuchando la música más freak, strange y alucinante de mi vida. La canción Strange days es el prólogo ideal a este concepto freak que incluso se hace patente desde la portada del álbum. Uno sabe que está ante algo sumamente extraordinario.
El sonido general del disco es característico de los Doors, pero este es posiblemente el álbum más psicodélico de la banda. Un trabajo asaz innovador y experimental que funciona a las mil maravillas. Uno de los puntos más fuertes del álbum es la lírica de Morrison. A través de los apuntes veremos cómo se presentan varias canciones de poemario, incluyendo la que considero es la obra maestra de la pluma del Rey Lagarto: When the music's over. Hay mucha regularidad en mi valoración de las canciones, logran un buen promedio pese a que Horse lattitudes no es propiamente una canción, sino más bien una especie de entremés. Cada una de las canciones del álbum tuvieron su impacto y su tiempo consagrado en mi apreciación. Strange days es un álbum imperdible. 

01. Strange days (9)
Como ya lo anticipé, esta canción es el introito perfecto para el concepto psicodélico, freak, oscuro y "bizarro" que se hace manifiesto a lo largo del disco. El título de la canción es idóneo, relata y describe todo en dos palabras. La instrumentación de la rola tiene una tensión constante que lleva casi a la alucinación. El teclado tiene un papel protagónico, Manzarek logra uno de los trabajos más destacados de toda la discografía. La letra es escalofriante: "Strange days have found us... Strange days have tracked us down... They're going to destroy our casual joys... We shall go on playing or find a new town..."  Es una rola con un sentido lírico que aprecio demasiado, una letra que memoricé pronto, porque siempre me fue significativa. Es una canción que disfruto mucho al cantar, el efecto de sonido que se le aplica a la voz de Morrison denota majestuosidad. La canción es relativamente breve, pero tiene una potencia y relevancia dignas del podio.
02. You're lost little girl (9)
Con un talante calmo y sereno se presenta You're lost little girl, una canción que por momentos resulta enternecedora, pero que, sin duda, desarrolla una lírica inquietante y digna de atención. Puede interpretarse como una dedicatoria a una chica real, o a la amada cósmica... "Impossible... Yes, but it's true..." Llegué a recurrir a ella en varias ocasiones. Escucharla en la abstracción personal es una experiencia emotiva de otra dimensión. El puente instrumental del 1:43 es exquisito y honírico. El resto de la canción es dejarse llevar por ese canto melódico, amén del apacible y dulce riachuelo instrumental.  
03. Love me two times (9)
Esta canción goza de una trascendencia innegable. Es de las favoritas de la fanaticada, no puede faltar en los toquines, en los conciertos tributo. Y es que transmite una energía poderosa. Tiene un estilo heavy pero a lo Door. La interpretación de Morrison es de lo más potente y encomiable. Y qué decimos de la parte instrumental; desde la intro Robby con sus punteos maravillosos, luego Densmore le da cuerda a la canción con su ritmo y, por último, Manzarek con una intervención moderada a medias luces hasta que de pronto hace estallar sus teclados de forma alucinante y estruendosa (1:26) al grito de Morrison de "ooohh yeah!" En esta parte hay que insistir con la explosividad que alcanzan los teclados, un solo potente; breve pero estentóreo, célebre para todo fanático de la banda. Tal vez me falta apreciar la letra de mejor manera, pero sé que logro asirla en buen sentido, o al menos le encuentro un sentido.
04. Unhappy girl (8)
Cuando evoco esta canción, lo primero que viene a mi mente son esos "uuuhh" que son constantes a lo largo de la canción; siempre me han causado una caprichosa fascinación. La apertura de teclados a cargo de Ray nuevamente nos sumerge en el mundo fantástico y freak del Strange days. Luego Morrison nos agasaja con su virtuosa voz: "Unhappy girl, left all alone, playing solitaire, playing warden to your soul... You are locked in a prison of your own devise..." Interpretando una de las letras que más aprecio. Insistiré en la parte vocal de la canción, pues en este aspecto encuentro mayor brillantez. En general, el estilo de Unhappy girl es añejo, oldie, pero tiene también frescura y luminaria si se encuadra en su propio tiempo.
05. Horse latitudes 
Esta recitación poética pareciera ser una bagatela superficial, lo cierto es que el texto recitado es uno de los apuntes poéticos de Morrison (cuando era un jovenzuelo). El texto versa sobre la tradición histórica de cierta región marítima donde las embarcaciones que transportaban caballos, en ocasiones se veían obligadas a arrojarlos al mar debido a que no podían mantenerlos con vida a bordo. El poema pinta el momento exacto en que los caballos se abaten desesperadamente en sus últimos instantes de vida. Aquí podemos apreciar la ingente habilidad poética de Morrison al relatar de manera impactante esta escena tan oscura y perturbadora. Los efectos de sonido al fondo son macabros y tenebrosos. 
He decidido no valorar cuantitativamente esta suerte de entremés para no interferir con el promedio del álbum. 
06. Moonlight drive (8)
Siguiendo con el tétrico y fascinante sonido Strange, viene esta rola que descuella por los arreglos de guitarra, Robby se luce con unos slides exquisitos que le dan bastante peculiaridad a la rola. Relativo a la letra, sabemos que se trata de otra joya poética de Jim, nuevamente un texto de juventud que, según cuenta la leyenda, fue el motivo de que Ray Manzarek quedara maravillado y pidiera a Morrison formar la banda; así de relevante es el asunto. Un clásico de la agrupación, pieza inspiradora que siempre entusiasma al fan Door al reproducirla.
07. People are strange (9.5)
Llegamos a mi canción favorita del álbum. Desde las primeras audiciones del disco fue la más destacada, la que primero captó mi atención y la primera en consolidarse. Primeramente está la letra, que es un dechado de virtud, una composición de gusto refinado. Morrison mostrando nuevamente su calidad poética. "People are strange when you're a stranger... Faces look ugly when you're alone... Women seem wicked when you're unwanted... Streets are uneven when you're down..." Si hablamos de lo significativo que me resulta una letra de canción, People are strange es uno de mis ejemplos favoritos. Podemos ejemplificar también, a través de esta canción, uno de los puntos esenciales en la psique morrisoniana. Y aunque la parte lírica es determinante, hay que celebrar también la parte instrumental, atinadísima y amena hasta las cachas. A modo de bagatela, diré que he intentado sacarla en teclado y guitarra, mi idea es algún día cercano poder interpretarla junto con mi pequeña Dafne. En fin, People are strange es un referente indiscutible en esta discografía y es también un himno personal. 
08. My eyes have seen you (7.5)
Lo que más me gusta de esta rolita es su acompasamiento. Es una canción muy divertida en lo instrumental. Destaco particularmente la guitarra de Krieger, que le da energía y algo de vértigo al asunto. El final es estimulante, incita a cantarla a galope.
09. I can't see your face in my mind (8)
Nuevamente Robby y sus fascinantes telarañas de slides. La canción es apacible y relajante. Algo sumamente curioso es que el título de la rola refiere a un fenómeno de la memoria que llega a ocurrir, algunas veces incluso en el sentido literal. 
10. When the music's over (8.5)
No hay que confundir la sincera fascinación personal con el reconocimiento de los méritos artísticos (objetivamente hablando) de una canción, reitero lo anterior porque no faltará quien me reproche la calificación que otorgo a esta rolita. Hay tantas cosas qué decir sobre esta canción, tiene material de para redactar un ensayo, o podría ser el capítulo de un libro. Yo me voy a abocar a lo más sustancial desde mi propia perspectiva. Lo primero es hacer encomio de la letra, si bien Morrison nos tiene acostumbrados a la brillantez lírica, esta canción es quizás su obra cumbre. Toda la letra, línea por línea es para destacar. No puedo citar el poema íntegro, sólo fragmentos muy íntimamente impactantes:  "Cancel my subscription to the Resurrection..." / "A feast of friends... Alive! she cried... Waitin' for me outside!" / "Before I sink into the big sleep I want to hear the scream of the butterfly" / "What have they done to the earth...? What have they done to our fair sister...?" El genio y virtuosismo se hacen patentes sin tanta explicación. Cantar When the music's over envuelto en la atmósfera adecuada, puede llevar a un lapsus extático fuera de lo imaginable. Pero si la letra de esta obra maestra es titánica, la música no se desmerece en lo absoluto. De principio a fin se percibe la calidad de los tres miembros restantes. Se hace presente el estilo característico de la banda al crear esferas hipnótica y psicodélicas. La canción mantiene esa tensión volátil que explota de manera apabullante al 8:13, y que coincide con un grito inimitable de Morrison ("Now? Noooooooow!!!"), este pasaje da el jaque mate a cualquier detractor de la banda. Uno de los puntos más elevados en mi escala de fascinación con The Doors; sé que muchos fanáticos de la banda hacen resonancia con ello.
Un último apunte caprichoso: al 9:01 se presenta una suerte de reprise orgásmico con los teclados de Manzarek y la guitarra de Robby, una especie de diálogo musical alucinante. Si se valora con detenimiento y presteza, esta brillante y sustancial obra de arte, es uno de los momentos definitivos del rock.

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Waiting for the sun 
(1968)
Valoración personal: 8.7
En términos llanos el Waiting for the sun es un álbum variopinto, heterogéneo. En él se coleccionan canciones muy variantes en estilo o incluso en género. Podríamos decir que todos los estilos experimentados por la banda están presentes en el disco. Hay algo curioso que me pasa con este álbum, cuando lo pienso a priori, no me da la sensación de ser uno de mis favoritos, mas apenas doy un repaso por sus canciones, recuerdo que está repleto de joyas. La valoración que emito canción por canción es muy regular, al igual que con los otros dos álbumes. Recuerdo que cuando escuchaba las primeras veces este disco, no era precisamente el más apasionante, pero con el tiempo fue cobrando mucha fuerza y popularidad en mis audiciones. Parte importante para lograr aquello, fue la puesta en reproducción de algunas canciones en las juergas y los paseos nocturnos. Actualmente, las canciones de este álbum me producen una fascinación nostálgica muy fuerte y es uno de los que guardan mayor vigencia en la fascinación; es decir, es de los que más disfruto al reproducir en la actualidad, tras pasado su momento de auge. Lo cual es muy importante para mí.

01. Hello, I love you (8.5)
Inmediatamente desde la intro podemos apreciar el sonido ácido del teclado de Manzarek, ese efecto medio distorsionado que tanto me gusta. Una propuesta bien grata si se tiene la capacidad de apreciar la experimentación musical. Luego la letra nos transporta a esa situación entre juguetona y fantasiosa en la que el embeleso que causa una desconocida rebasa lo racional. Pero voy a redundar en que lo más fascinante de la canción es el sonido (novedoso para mí a la sazón) que emiten los teclados.
02. Love street (9)
Las notas suaves y armónicas de esta canción la hacen adorable tan sólo desde lo instrumental. La letra no es mala, no puede serlo, pero en esta canción sí antepongo lo musical a lo lírico. Sin embargo, una cosa es la letra y otra muy distinta la entonación (o vocalización), aspecto en el cual Morrison hace exquisita la rola. Más aún, en el 1:39 viene una parte que me fascina recitar: "I see you live on Love Street... There's this store where the creatures meet... I wonder what they do in there... Summer Sunday and a year... I guess I like it fine, so far..." Love street es de esas canciones que recomiendas y pegan. Adicionalmente, ya forma parte de mi repertorio de canciones a tocar y cantar en acompañamiento.
03. Not to touch the earth (9.5)
Esta espectacular canción reúne una gran cantidad de elementos sonoros que la convierten en una de las mejores composiciones de The Doors. Antes de desmoronarme en elogios, debo confesar que en un principio no me era tan apasionante, eso cambió cuando, a su debido tiempo, fui redescubriendo intensamente cada fragmento musical. Primero el riff tétrico de teclados de la intro que te adentra en una atmósfera entre terrorífica y psicótica; luego la entonación fascinante de las primeras líneas a cargo de Morrison. La canción empieza a acelerar hacia el coro con unos punteos de guitarra (0:51) que aderezan a las mil maravillas. La tensión incrementa y la letra se vuelve más inquietante, suspenso (2:07 )... Grito morrisoniano y la canción acelera de manera intensa hacia un toma y daca de guitarra y teclados (2:34) que vuelve colorido lo sonoro. En este punto, la canción se desata en una bacanal instrumental que hace enloquecer al que menos. Es el momento de la danza chamán tan célebre, luego el cierre de la canción que está llena de dramatismo y que remata con el legendaria proclama: "I'm the Lizard King, I can do anything!"
Definitivamente una pieza clave en mi afición y pasión hacia la banda. Cuando me recuerdo en éxtasis cantando y danzando esta maravillosa rola, me doy cuenta de lo importante que fue en mi etapa de esplendor como joven juerguista.      
04. Summer's almost gone (8.5)
Otra de las composiciones apacibles que se disfrutan en relajación plena. Ideal para fumar un cigarrillo y mirar el abismo de la otredad. Nuevamente destaco los slides de Krieger que le dan esa sensación onírica a la rola (particularmente en el solo que se inicia al 1:33). Mi parte favorita de la letra: "We had some good times, but they're gone... The winter's comin' on... Summer's almost gone..."  
05. Wintertime love (9.5)
Hay canciones que no son del gusto general de los fanáticos de una banda, canciones que no son aclamadas como grandes éxitos, canciones que sólo encuentran lugar en el corazón de algunos pocos. Este tipo de canciones, cuando causan fascinación genuina en algún ferviente fan, generan una satisfacción mucho más especial y significativa que el disfrutar de un greatest hits indiscutible. Y es que el hecho de estar casi solo en el éxtasis con una canción poco aclamada, da la impresión de ser un elegido por la rola. De estar en una intimidad inexplorada por alguien más. Pues bien, esto es precisamente lo que me ocurre con Wintertime love. Es una canción que me eligió desde la primera escuchada y que hasta hoy en día figura como una de mis consentidas, una de las más distinguidas de toda la discografía. 
Esta canción se me presenta como un vals, incluso la he llegado a implementar como tal (con un grupo de exalumnos), sin que esto venga en detrimento o menoscabo hacia el honor y respeto que merece cualquier composición de The Doors. El ritmo acompasado de la batería y los acordes de teclado le dan ese dinamismo valseado que dan ganas de pararse a bailar en pareja. La letra incita a lo mismo: "Come with me dance, my dear... Winter's so cold this year... You are so warm, my wintertime love to be..." Espero esta rolita pueda ser mi vals de boda. Tal fascinación me produce. 
06. The unknown soldier (9)
Otra de las grandes tragedias hecha canción. La rola tiene un dramatismo bárbaro, al grado de que pone en escena, literalmente hablando, la parte del fusilamiento (0:58) que Morrison dramatiza con maestría. The unknown soldier es una de las composiciones más complejas y variopintas de la discografía. Representa uno de los momentos más luminosos en los conciertos y tributos. Pero la canción por sí misma es extremadamente amena y alucinante. Añadiré que la versión del Hollywood Bowl me dio la oportunidad de apasionarme aún más con la rola, en esta quiero destacar sobremanera el brillante trabajo de Densmore, quien demuestra no ser un baterista del montón.
07. Spanish caravan (9)
Decía yo que Robby Krieger gozaba de una notable versatilidad, y aquí lo tenemos mostrando su virtud al ejecutar la guitarra al estilo español. Spanish caravan es otra de las canciones que demuestran que la capacidad creativa de The Doors tenían muy pocos límites. Toda la intro es crédito de Robby, la letra es fácil de cantar, pero no como Morrison, quien le imprime su estilo único. La canción se hace luminosa al 1:48, desde este punto y hasta el final, se comprende mi parte favorita. Es una rola breve pero grandiosa. Una de las favoritas del público conocedor. Hispanos y lusitanos deben estar más que contentos con tremenda dedicatoria.
08. My wild love
El chamanismo fue un elemento constante en las manifestaciones artísticas e ideológicas de Morrison, en este cántico ritual podemos apreciar claramente sus influencias indígenas. El entremés tiene una propuesta lírica entre misticismo y poesía. Los sonidos que la aderezan son interesantes. Pero al igual que Horse lattitudes, dejaré sin valoración numérica a esta pieza para no afectar el promedio general del disco.
09. We could be so good together (8)
La rolita tiene una letra fácil de apropiarse. El ritmo es importante, nuevamente la batería y el teclado creando una armoniosa mancuerna, como en el caso de Alabama song. Al 1:07 un clásico... un "all right!" de Morrison y luego un solo de guitarra cortesía de Robby. El estribillo de la canción es una frase que usé en algunas de mis fantasías idílicas... 
10. Yes, the river knows (8)
Una suerte de balada con el estilo clásico y refinado de The Doors. Es una propuesta tal vez elemental, pero se las ingenia para hacer patentes todos los elementos distintivos de la banda. En esta canción resalto el trabajo de Manzarek con sus estructuras melódicas, a Morrison por hacer tan adorable el canto de la letra... Y qué decimos del solo de guitarra (1:27), una sublimidad celestial... Mi parte favorita de la letra: "I'm going, but I need a little time... I promised I would drown myself in mystic heated wine..."
11. Five to one (8)
Esta canción me debería fascinar, pues es uno de los greatest hits de la banda. Five to one es una composición que hasta la fecha me sigue desconcertando en el sentido lírico, no acierto a compenetrar plenamente en el fondo. Por momentos me parece que hace referencias a la disidencia, por momentos a una cuestión pasional. Como quiera que sea, en lo musical tiene cierta intensidad y virtuosismo, cualidades que distinguen a los legendarios cierres de álbum de los Doors. Cada elemento de la banda sale a brillar del modo que más le place y acomoda. Es una rola que eleva los decibeles y los ánimos en cualquier concierto o tributo de la banda. 

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The soft parade 
(1969)
Valoración personal: 8.5
El The soft parade es un álbum que, más que romper con algunos paradigmas propios de la banda, viene a darle a la agrupación una nueva oportunidad de experimentación, aquí la influencia del blues (y acaso del jazz) es mucho más evidente. El uso de instrumentos de viento es una novedad. El estilo ácido y psicodélico se queda un tanto fuera, pero se generan nuevos clásicos y nuevos hitos dentro de la discografía. A pesar del notorio cambio de estilo, el Soft parade es un álbum bastante agradable, tal vez me guste un poquito menos que los tres anteriores, pero no me representa un retroceso o estancamiento. En cuestión más personal, este entrañable disco contiene algunas canciones asociadas a momentos muy importantes de mi vida, basta recordar Shaman's blues o Wild child para meterme en la máquina del tiempo y suspirar. En veces me da la impresión de que este álbum se encuentra dentro de un paréntesis en la discografía por su peculiar propuesta que, difícilmente, se repite en otras producciones. Es importante señalar que este disco puede alardear de tener una de las piezas fundamentales de la banda: The soft parade. 

01. Tell all the people (8)
Desde la intro de esta primera rola, uno queda un tanto desconcertado por la significativa variante de sonido de la banda para este álbum específicamente. Los instrumentos de viento se desbocan de arranque y en mi caso generan una sensación de que va a iniciar una película épica. Como quiera que sea, Tell all the people tiene varios fragmentos muy buenos e interesantes (mi favorito es el del 1:46). Otra cosa es que la voz más enronquecida de Morrison encaja muy bien con el estilo musical de la canción y en general de todo el álbum.  
02. Touch me (9)
Touch me vuelve a incorporar instrumentos atípicos en los Doors, pero creo que aquí funcionan aún mejor. De entrada, esta rola comienza con un riff de teclado ciertamente icónico. El ritmo que se mantiene de inicio a fin, es fundamental. La letra y la entonación incitan de manera poderosa al canto; nuevamente la voz áspera de Jim hace buena armonía con la instrumentación. La lírica de Touch me no es precisamente de mi mayor gusto, pero la letra es fácil de memorizar y uno la canta con pasión. El solo de sax que se inserta hacia el final de la canción, da oportunidad a que se cree un momento de intensidad musical que dan ganas de sacudir una maraca imaginaria emulando al gran Jim. 
03. Shaman's blues (9)
Shaman's blues no me resultaba muy fascinante al principio, pero cierta tarde de dulce romance, de pronto hice clic con ella, "me cayó el veinte", caí en sus encantos. Desde entonces y hasta la fecha es una de mis favoritas del álbum. En esta canción no se implementan instrumentos de viento (tan sólo un par de silbidos al estilo Dogs de Pink Floyd), los teclados ácidos de Manzarek y los slides de Robby vuelven a ser protagonistas. La letra es muy estimulante y las líneas finales me producen una fascinación enorme: "He's sweatin', look at him... optical promise... (Risa burlesca rompe-madres) you'll be dead and in hell before I'm born... Sure thing... bridesmaid... the only solution, isn't it amazing?" Debo insistir en mi encomio al grandioso trabajo de Krieger con la guitarra a lo largo de toda la canción, pero particularmente hacia el final, donde va ascendiendo en las notas hasta culminar con un estilo que por momentos me recuerda a Frusciante (4:41).
Esta canción lleva una dedicatoria muy especial e íntima: "There will never be another one like you... There will never be another one who can do the things you do..."   
04. Do it (8)
Hay detalles en Jim que enamoran al instante, breves pinceladas que sin esfuerzo le dan a las canciones unos vivos de consideración, un ejemplo de ello es la risa endemoniada y encantadora con la que abre la rola (0:07). Luego se genera una cierta tensión que se rompe con el "please, please... listen to the children!", frase que se mete al subconsciente para no salir jamás. Los cambios de ritmo en Do it, la convierten en una canción muy interesante. La letra es sucinta y muy pegadiza. Palmas para Densmore que hace un trabajo destacado en las percusiones en esta rola.
05. Easy ride (8)
Viene esta especie de country para encender la pista. Tal vez sea la canción más 'movida' de los Doors. Me encanta cómo al 0:52 la canción baja un poco la intensidad para luego arremeter con fuerza: "Like polished stone! Like polished stone! I see your eyes..." Esta línea es precisamente mi favorita. Easy ride es un tanto atípica en The Doors por su estilo carnavalesco, pero me gusta.
06. Wild child (9)
Otra de mis favoritas del Soft parade. Inicia con un riff de guitarra que engancha al instante, luego es bien grato escuchar cómo el teclado se incorpora replicando a la guitarra (0:12). Morrison inserta una de sus exquisiteces verbales al 1:16: "An ancient lunatic reigns in the trees of the night..." Luego risita sexy y juguetona. Justo entonces la canción cobra intensidad instrumental. Hacia el final, Robby va poniendo una seguidilla de slides bien chingones para que Morrison remate con esa línea memorable: "Remember when we were in Africa?" Debo señalar que una de las razones que contribuyeron a que me enganchara de mejor manera con esta canción, fue la versión en vivo del programa The Smothers Brothers Comedy Hour.
07. Runnin' blue (8.5)
Recuerdo perfectamente que Runnin' blue fue mi canción favorita de este disco en las primeras escuchadas. De esas veces que no quieres escuchar otra rola que no sea la que ya te despertó el interés. La canción tiene un ritmo espectacular, en ella se mezclan varios estilos musicales como el folk, el country y el blues. La incorporación de instrumentos de viento, así como el violín y eso que pareciera ser un banjo, le dan a la canción una luminaria notable. El coro es lo más sensacional: "All right, look at my shoes... Not quite the walkin' blues... Don't fight, too much to lose... Can't fight the runnin' blues..." especialmente hacia el final donde la canción culmina con un solo de violín divertidísimo.
08. Wishful sinful (8)
Una canción melosa que no llega a empalagar. Ideal para las ensoñaciones amorosas, una de las rolas más románticas de la banda. A destacar la incorporación de cuerdas orquestales, las cuales crean una armonía muy dulce y suave, muy ad hoc a la letra.
09. The soft parade (9)
Siguiendo con la tradición de la banda de cerrar el álbum con una pieza monumental, viene The soft parade que, más que canción, es una suite. Este portento de composición es para muchos fanáticos de la banda, la obra maestra de The Doors, rivalizando solamente con composiciones como When the music's over, Light my fire o Riders on the storm
The soft parade funciona como un conjunto, pero también de manera fragmentaria. Primero está la onda monástica de la intro que siempre me recordaba a las novelas históricas del estilo de Walter Scott. La frase de apertura capta la atención al insante: "When I was back there in seminary school... There was a person there who put forth the proposition that you can petition the Lord with prayer... You cannot petition the lord with prayer!" Inmediatamente la canción se envuelve en una onda adelantada a su época con esos "wua wua" de guitarra tan llamativos (2:13). La canción se vuelve muy amena. Después de esta sección viene una tercera parte muy suave, donde el protagonista absoluto es un Manzarek caramelizado. Al 3:45 viene la best part of the trip... A partir de este momento, y hasta el final la rola, The soft parade toma una matiz más doorsesca. Al 6:45 se va a general lo que yo considero el inicio de la parte climática.
Como se puede apreciar, esta peculiar canción es un mini concierto que despliega toda la genialidad creativa de la banda. Es una pieza fundamental de la discografía.   

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Morrison hotel 
(1970)
Valoración personal: 8.4
Durante cierta época, afirmé que el Morrison hotel era mi álbum favorito de la banda, y no estaba equivocado, ni exageraba, pues es verdad que por aquellos tiempos, era el disco que más fascinación me generaba. Ahora no puedo decir de forma tan tajante que sea mi álbum favorito de The Doors, pero vaya que lo fue a la sazón. Pasa que el Morrison hotel me produjo un enamoramiento íntimo e instantáneo, eso le valió ser el consentido por mucho tiempo. Lo escuchaba sin cansancio y sus canciones estaban de manera constante en mi mente, en cualquier lugar y ocupación. A cada canción le encontraba su lado agradable, con todas me enganchaba, no les encontraba mácula. Una peculiaridad del Morrison hotel es que contiene la primera rola que conocí de The Doors: Roadhouse blues. Canción que me predispuso muy positivamente con el álbum. Otro caso muy peculiar y significativo es el de Indian summer, con la cual tuve una historia idílica, ésta también le dio un gran auge al disco. Así puedo seguir citando casos aislados, pues a cada canción le encontré su detalle significativo, pero vamos mejor a los detalles...

01. Roadhouse blues (9.5)
El álbum arranca con una de sus más grandes insignias, e incluso una insignia del rock en general. Roadhouse blues es una pieza obligatoria para cualquier amante del género. Es un clásico indiscutible, tiene una energía brutal, chingona y apabullante. Es una rolita ideal para ir al volante, para andar de juerga o simplemente para rockear a greña suelta. Instrumentalmente muy bien aderezada (ojo con la armónica). Tiene un estilo muy heavy y bluesero a la vez. Robby se vuela la barda y Morrison se hace notable como siempre. Mi historia con esta rola ya la anticipé en un par de ocasiones, pero la voy a puntualizar por última ocasión: Conocí Roadhouse blues algunos años antes de abordar el disco y me gustó bastante, la guardé en mi memoria gratamente hasta el día en que me reencontré con ella en este grandioso disco, ello me hizo sentir gran optimismo. Ese no es, sin emabargo, el motivo por el que le asigno buena valoración a este rockanrolazo, la canción tiene sus propias credenciales y habla por sí misma. 
02. Waiting for the sun (8)
Siendo concreto, lo que me fascinarme de esta rola es el estribillo que se repite en tres ocasiones (0:35 / 1:12 / 3:35). Otros chispazos de consideración son el arreglo de guitarra del 2:44, el grito consecuente y el clímax que se añade a este. Esta canción no estaba programada para este álbum, pero aún así, funciona muy bien dentro.
03. You make me real (7.5)
Esta es una canción que pone de buen humor. Es un western cantinero que a lapsos incita a sacudir el esqueleto. Los teclados son primordiales, pero los riffs de Krieger le dan el toque rockanrolero. Buena canción.
04. Peace frog (9)
Lo primero a destacar es el rasgueo con apagados de la intro. Luego las incorporaciones paulatinas de las percusiones de Densmore y posteriormente las teclas de Manzarek, grandioso efecto. Morrison entra con una letra muy atractiva. Cómo pasar por alto esos "¡She came!" repetidos al fondo, son muy contagiosos. Al 1:18 la cosa se perfila para algo grande, el puente musical es preámbulo de uno de mis solos de guitarra favoritos de la discografía: 1:31. Por si algo faltara, Morrison va a hacer a continuación una de sus más grandes proclamas: "Indians scattered on dawn's highway bleeding... ghosts crowd the young child's fragile eggshell mind..." Silencio absoluto... Toque de percusión... y volvemos a la rola donde estaba. Ejecución magistral de una rola que juega increíble con los tiempos.
05. Blue sunday (7.5)
Bien ligadita y sin pausa se presenta esta canción suave y melosa. Blue sunday libera la tensión y baja la adrenalina de la rola anterior, que fue un vendaval. Ésta tiene cierta atmósfera psicodélica y romántica, aunque la letra es bien sencilla.
06. Ship of fools (8.5)
Viene una de mis favoritas, esta canción me gusta por razones específicas. Los teclados juguetones. La temática de la letra, una crítica muy inteligente y divertida hacia la nocividad y decadencia de la especie humana: "The human race was dyin' out... No one left to scream and shout... People walkin' on the moon... Smog will get you pretty soon..."  También ese gran intervalo que va del 1:05 al 2:01, el cual me produce una fascinación hipnótica.  
07. Land ho! (9)
Cada vez que reproduzco esta canción, mi entusiasmo se dispara en un grito de júbilo. El riff principal de guitarra es como una cabalgata triunfal, no la puedo definir de otro modo. Luego los teclados juguetones le inyectan más hilaridad y alegría al asunto. Se escuchan también unos remates de viento que me fascinan (verbigracia: 0:30). La canción se apacigua un poco hacia el 1:41, pero ya sabemos a dónde va esto... Morrison: "Land hoooooou!" y luego la algarabía se duplica hasta el final de la canción, que cuenta con la incorporación de uno de los mejores solos de Robby. Cosa aparte, no quiero dejar de comentar que siempre me ha cautivado el tema de la letra, no soy un amante de la navegación, pero el relato de esta historia me gusta bastante.
08. The spy (7)
The spy o diríamos "el blues del voyerista", es una canción que, si bien no me ha logrado fascinar como quisiera, tampoco me ha parecido una rola nefasta o insufrible. Simplemente me dejo llevar en su onda blues y me fumo un cigarrillo.
09. Queen of the highway (7.5)
Curiosamente, siempre relaciono esta rola con la anterior por su onda blues y demás. Pero esta me gusta un poco más. El dinamismo y el gran despliegue instrumental que se logra como una conjunto perfectamente orquestado es lo que más destaco de esta rola.
10. Indian summer (9.5)
Esta es una canción de The Doors que a pocos impacta o fascina, pero a mí en lo personal me produce cosas que van más allá de una fascinación. Me explico, desde la primera vez que escuché esta canción, me recordó inmediatamente a la grandiosa y ya comentada The end, dicha similitud, al menos en el estilo, cobra sustento desde el hecho que esta canción originalmente pertenecía al primer disco. Tan solo con decir que esta rola me remonta a The end, ya se explica gran parte de la fascinación que me genera (al menos en lo instrumental). Pero hay más, justo cuando más prendado estaba de esta breve pero sublime pieza, vino el enamoramiento más grande de mi vida; a modo de detalle de aniversario realicé un vídeo con fotos de pareja con Indian summer de fondo. La experiencia momentánea fue inefable y, sin sospecharlo, se volvió una cuestión irrepetible y trascendental. Es tal la importancia y el valor de esta canción que, me atrevo a decir, se convirtió en nuestro himno definitivo de relación. 
Perdería objetividad al intentar referir los detalles y mi valoración artística de la letra y la música, así que prefiero que ahí quede el asunto. Esta joya es, por cuestión íntima y vivencial, una de las más importantes de toda la discografía de The Doors para mí.  
11. Maggie M'Gill (9.5)
Cerramos con una de las canciones más arrolladoras y potentes de la banda. Esta rola es un triunfo rotundo para Krieger, el maestro de los slides, quien brinda aquí su cátedra absoluta. Maggie M'Gill es una de las canciones más densas en cuanto a notas y riffs, se requerirían tres guitarras para ejecutarla en vivo. Nunca he dudado del virtuosismo empleado en esta pieza que es fundamental en mi extraordinaria valoración del Morrison hotel. Cuestión aparte es la intervención de Morrison, quien desarrolla una cruda historia (la de Maggie) como cruda y aguardentosa es la voz que emite. Combinación perfecta para hacer de esta canción una de las más apreciadas y aplaudidas por un servidor. Una rola que creo que ha sido severamente infravalorada.   

***

L.A. Woman 
(1971)
Valoración personal: 8.2
Escuché por primera vez este álbum en el verano de 2010, lo recuerdo claramente. Para ese entonces ya lo poseía en formato CD. Estaba por cerrar con broche de oro una audición exitosa de una banda que se estaba consagrando como una de mis favoritas. Sin embargo, la cosa no anduvo del todo bien con el álbum, al menos no de inicio, pues me costó trabajo tomarle la orilla y disfrutarlo durante las primeras audiciones. Caso muy similar a lo que me ocurrió con El espíritu del vino de los Héroes (situación que ya referí en su espacio). Las audiciones pasaban sin pena ni gloria, pero un buen día y de forma repentina Hyacinth house se hizo notar, luego Riders on the storm, después Love her madly y así otras canciones les sucedieron. El disco que era hasta ese entonces el más difícil de escuchar de la discografía, ya era un asunto muy placentero. Sin embargo, algunas canciones del L.A. Woman (1971) nunca pudieron tener su repunte, y aunque son casos excepcionales, hicieron que disfrutara el álbum con claros altibajos. No se piense por ello que tengo a este disco en poca valoración, ni remotamente, pues así como tiene canciones moderadas, también tiene joyas excepcionales, masterpieces de la banda.

01. The changeling (8.5)
Arrancamos con energía y vivacidad. The changeling es un blues pujante con chispazos muy placenteros. El ritmo es motivante y se empieza a poner mejor a partir del 0:33. Morrison aparece enseguida con una voz casi irreconocible, pero muy ad hoc a la naturaleza del disco. Al 2:45 se genera una de mis partes favoritas, hablo de ese puente instrumental que va en creciente y que parece ser augurio de algo muy grande. La salida es vertiginosa y potente, la música acelera de una manera muy agradable. Aquí la voz de Morrison se hace aguardentosa a más no poder. Al final uno culmina la canción muy bien predispuesto para lo que viene. 
02. Love her madly (9)
Una de mis favoritas del álbum. La letra es muy sencilla y directa, muy cantable, diría yo. La intro es motivadora al igual que la rola anterior, pronostica cosas grandes. El ritmo y la amenidad musical se mantienen excelentemente hasta llegar a la parte que verdaderamente me enloquece (1:14), y no, no es completamente en virtud de lo vocal, más bien debido al riff tan chingón de teclado que se escucha de fondo, aquí sí se vuela la barda el gran Manzarek, de verdad que ese fragmento de canción es una exquisitez para mis oídos. Por fortuna, esta parte se replica al 2:10, y tal pareciera que aquí incluso lo disfruto más. La parte lírica de la canción es una invitación al amor, o a caso un cuestionamiento sobre lo mismo; no es la gran cosa, pero se impregna muy bien la rolita de esa fragancia a rosa y sangre.
03. Been down so long (7)
Been down so long no me ha llegado a fascinar como quisiera. Sin embargo, el trabajo de Robby con sus incesantes solos y riffs, la hacen una canción bien aderezada y la salvan de ser cansina o monótona. Cuestión aparte es la voz de Morrison, que incita a tomar una botella de whisky y salir a la calle a vagabundear. El grito final es épico: "Come on... And set me freeee!" 
04. Cars hiss by my window (6.5)
Un amante y conocedor del blues tendría mejor valoración de esta canción. Como yo no lo soy, sólo me queda imaginarlo e intentar prendarme lo más posible de Cars hiss by my window, que es la canción que menos me gusta de toda la discografía. Una canción muy apacible que sugiere gozarla a bocanadas. A destacar ese curioso efecto gutural que simula ser un solo de guitarra hacia el final de la rola. 
05. L.A. Woman (10)
Vamos a despabilar al instante tan solo oír el breve preludio de esta magnífica joya. La canción le hace honores al título del álbum. Para empezar diré que esta rola no me cautivó así nada más de buenas a primeras, tardó algunas escuchadas, porque es ciertamente compleja. Sin embargo, cuando al fin cuajó, me generó una fascinación muy sincera y especial que por suerte encontró resonancia en varias compañías de juerga. Recuerdo varias correrías con diferentes personas donde este rockanrolazo tan chingón fue motivo de un frenesí compartido. L.A. Woman es un clásico que se mete a tu subconsciente de manera silenciosa, y cuando menos lo esperas, ya estás gozando y pidiendo repetir. Creo que no necesito desgastarme tanto en señalar los aciertos y detalles instrumentales, básicamente es impecable en este aspecto. No encuentro mácula alguna.
Hacia el 4:26 la rola parece seccionarse en dos partes. Se genera una breve quietud que tan sólo es preludio de una vorágine creciente al grito de "Mr. Mojo rising" y que lleva la canción a una orgía musical desenfrenada, digna de un gozoso Averno. Me atrevo a decir que este es el clímax más "violento" y poderoso de toda la discografía. L.A. Woman es un triunfo indiscutible de la banda, legado de la musical universal.        
06. L'America (7.5)
Intro tétrica de cuerdas, teclados espeluznantes que parecieran sacados de un thriller de Hollywood, y luego sonido de tambores a ritmo marcial. Buenos elementos que hacen al audio-espectador intrigarse y formar una expectativa grande de L'America, expectativa que en mi caso sí se cumple, pero que no alcanza a atribuirle proporciones titánicas a la canción. Con todo, tengo la esperanza de algún día redescubrirla y entonces sí enaltecerla como amerita.  
07. Hyacinth house (9.5)
Esta canción fue mi primer enganche con el álbum, fue la primera que me despertó el interés, y por la baja inercia que llevaba con el disco, fue una especia de salvadora, por ello le guardo un aprecio especial. El punteo de la intro es muy agradable, me encanta tocarlo en guitarra. Pero la parte instrumental que más me fascina es ese magnífico solo de teclado salido de la nada al 2:08 y que se prolonga hasta el 2:28. Al respecto he leído en un par de sitios que Manzarek hace referencia a la Polonesa de Frédéric Chopin (en La bemol mayor, Op. 53) durante el solo de órgano, pero eso para mí sólo es un dato cultural que no resta un ápice de mérito y fascinación, antes por el contrario.
En cuanto a la parte vocal y lírica, diré que "La casa del jacinto" me genera una sensación muy plácida y reconfortante al cantarla, no sé explicar porqué. Por momentos llega a generarme una emotividad insospechada, como cuando canto esta línea: "Why did you throw the Jack of Hearts away...? It was the only card in the deck that I had left to play". Lo mejor de todo esto, es que a pesar de los años, Hyacinth house me sigue motivando a escucharla con suma placidez, como aquellos años en que la reproducía consecutivamente hasta el cansancio.
08. Crawling king snake (6.5)
A ritmo parsimonioso se desarrolla este blues rasposo que tiene la fortuna de estar impregnado de la maravillosa nostalgia que me genera el álbum en conjunto. Espero algún día desarrollar mi fascinación por el blues, y entonces sí poder retornar este tipo de canciones incomprendidas por mí hasta ahora. Palmas para Densmore y Robby en esta rola.
09. The WASP (Texas radio and the big beat) (7.5)
Lo más agradable de esta rola es la forma recitada en que Morrison se hace presente, y desde luego, la aparición de la inmortal frase: "Out here we stoned immaculate..." (1:28) Musicalmente hablando, hay muchos elementos a rescatar, cada uno de los Doors se luce, Densmore, por ejemplo con esos redobles de tambor mantiene el dinamismo y la amenidad; Robby con un solo magnífico que produce el primer clímax de la canción desde el 1:58; y digo el primer clímax, porque hay otro, pero este es responsabilidad de Ray Manzarek: 3:44. 
10. Riders on the storm (10)
Llegamos al final de la discografía con esta monumental canción, piedra angular del L.A. Woman, composición de absoluta élite en la discografía de los Doors. Riders on the storm me eriza la piel apenas comienza; desde la ambientación de lluvia y truenos ya podemos ir augurando cosas extraordinarias. La intro de teclado a cargo de Ray es legendaria, esa escala ascendente de notas de piano es un ícono sonoro reconocible por cualquier amante del rock. Enseguida entra Morrison con majestuosa voz a interpretar una de sus mejores letras. Riders on the storm entraña una descripción metafórica de la vida misma, la letra es un poema en toda la extensión de la palabra. Mi línea favorita es: "There's a killer on the road... his brain is squirmin' like a toad..." Sin embargo, disfruto cantando cada maldita frase de la canción con absoluta fruición. La fase intermedia es un concierto de notas y percusiones orgásmico que tiene un resuello tras la nueva aparición de aquella mítica escala ascendente de piano hacia el 4:27... Quietud... ¡Trueno imponente y aterrador..! y luego vuelta a la hipnosis y psicodelia. Al 5:33 aparece un arreglo de guitarra que me fascina de una forma caprichosa y particular. El ending es ya más apacible, pero no por ello menos apasionante, las notas tristes y oscuras de piano que culminan con esta melodía magistral, cimbran el alma y dejan viajar al subconsciente a regiones entrañables del cosmos. Quien haya penetrado a la esencia de esta canción, y hecho resonancia con la música en general de esta gloriosa banda, lleva en sí un privilegio invaluable. ¡Larga vida a la leyenda más grande de Norteamérica!

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● Bonus tracks:

Ships with sails (9.5
) 
Apenas fallecido Morrison, el resto de los Doors deciden seguir un nuevo proyecto que obviamente no contaba con el Rey Lagarto. Lanzan su primer álbum: Other voices (1971). No fue un trabajo al menos aceptable en lo general, pero de éste álbum se desprendió esta rolita que ¡Wow!, me resulta increíblemente buena para tan mala producción discográfica. Amén de lo fascinante que me resulta en lo musical y lírico, esta canción tiene un significado erótico y sentimental muy relevante en una vivencia de relación. Otro himno idílico junto con Indian summer.

A feast of friends (9) 
A comparación del Other voices y el Full circle, el An american prayer (1978) fue una grandiosa ocurrencia por parte de los Doors tras la muerte de Morrison, ponerle música a algunos poemas inéditos de Jim. Este experimento en particular resultó majestuoso y sublime. Uno de los mejores poemas morrisonianos fusionado con el Adagio de Albinoni. El resultado es arte, arte en toda la extensión de la palabra... "Do you know how pale and wanton thrillful comes death on a strange hour?" ¡Grandiosa experiencia! 

Gloria (8.5) 
Aunque esta es una rolita de Van Morrison, el cover de los Doors resultó más que espectacular, y me atrevo a decir que más popular que la original. Esta versión de Gloria fue publicada oficialmente en el álbum en vivo Alive, She Cried de 1983. Aunque fue grabada en vivo, esta versión se lanzó como sencillo. La rolita es apasionante, por eso merece ser contemplada como parte del acervo Door.  

The cosmic movie (8.5) 
Esta especie de remix apareció en el Stoned Immaculate: The Music of The Doors del año 2000, un álbum tributo básicamente. Se trata de una rolita muy placentera hecha a base de pedacería, fragmentos muy especiales de distintas canciones. El resultado es por demás estimulante y atractivo. 

Under waterfall (8.5) 
Esta rolita también se desprende del ya mencionado Stoned Immaculate. Igualmente se trata de una canción que mezcla fragmentos pregrabados de voz de Morrison con una nueva pista de los Doors. El experimento resulta por demás ameno y placentero. Todo un manifiesto póstumo del Rey Lagarto. 

Whiskey, mystics and man (8) 
Tema de material inédito. Es una experiencia muy sincera y peculiar. Una pieza bohemia que incita a la retrospección y a los tragos. Tiene su mística. 

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● Sumario de álbumes:

01. The Doors 9.0
02. Waiting for the sun 8.7
03. Strange days 8.5
04. The soft parade 8.5
05. Morrison hotel 8.4
06. L.A. Woman 8.2

● Top de canciones:

01. Light my fire (10) 
02. Riders on the storm (10)
03. The end (10)
04. L.A. Woman (10)
05. Not to touch the earth (9.5)
06. Roadhouse blues (9.5)
07. Alabama song (Whiskey bar) (9.5)
08. Break on through (To the other side) (9.5)
09. Ships with sails (9.5)
10. Wintertime love (9.5)
11. Hyacinth house (9.5)
12. Maggie M'Gill (9.5)
13. Indian summer (9.5)
14. People are strange (9.5)
15. The crystal ship (9.5)
16. Land ho! (9)
17. Love her madly (9)
18. Shaman's blues (9)
19. The soft parade (9)
20. Soul kitchen (9)
21. Take it as it comes (9) 
22. Wild child (9)
23. Strange days (9)
24. Peace frog (9)
25. Love street (9)
26. A feast of friends (9)
27. You're lost little girl (9)
28. Love me two times (9)
29. Touch me (9)
30. Spanish caravan (9)
31. The unknown soldier (9)
32. When the music's over (8.5)
33. Ship of fools (8.5)
34. Hello, I love you (8.5)
35. The changeling (8.5)
36. Runnin' blue (8.5)
37. Gloria (8.5)
38. The cosmic movie (8.5)
39. Summer's almost (8.5)
40. Under waterfall (8.5)
41. Twentieth century fox (8.5) 
42. End of the night (8)
43. Waiting for the sun (8)
44. Five to one (8)
45. Easy ride (8)
46. Moonlight drive (8)
47. We could be so good together (8)
48. I looked at you (8)
49. Yes, the river knows (8)
50. Whiskey, mystics and man (8)